La importancia de educar a los niños para crear una sociedad sana (Parte I)

SP - En esta época de inmediatez en las relaciones interpersonales, surgen angustias y cuestionamientos de parte de educadores, padres de familia y profesionales en distintas áreas, sobre cómo integrar la educación infantil y juvenil a los nuevos procesos y exigencias de la era de la globalización. En esta primera entrega, analizaremos un tema en especial: ¿Cómo y a través de qué métodos deben realizarse las enseñanzas indirectas a los niños? Trataremos de responder a esta pregunta brevemente.

«El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. Debemos tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo».

Maria Montessori

De acuerdo con Pablo Razeto Barry, en su artículo Educación indirecta. Bases y desafíos de un nuevo sistema educativo, existe “una [nueva] forma de organizar el sistema educacional”, que responda a las necesidades reales de los niños, jóvenes, padres de familia e instituciones. En este sentido, continúa el autor, “entendiendo la educación como un sistema complejo, se incorpora la categoría del educador indirecto y de educadores de alta excelencia y calidad, que no participan directamente en el aula, pero que determinan la actividad educativa concreta que se da en ella. La presencia de los educadores indirectos en el aula involucra la reorganización del sistema educacional y la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTICs)”. Implica también reevaluar el rol del profesor en general dentro del sistema educativo, así como en el aula (p.1).

Teniendo en cuenta este punto de vista, se han desarrollado una serie de métodos que brindan un acompañamiento efectivo para la educación de los niños y jóvenes, en los cuales se tienen en cuenta dos elementos esenciales: el acompañamiento desde el hogar y el desarrollo del aprendizaje autónomo. Este último entendido como “una manera de adquirir conocimientos, ideas o actitudes que se producen de forma independiente por parte del aprendiz. Tradicionalmente se ha considerado sinónimo del autoaprendizaje o autodidactismo, aunque en las últimas décadas este término se ha ido diferenciando cada vez más de otros similares”.

Dicho esto, se requiere un compromiso total y una sinergia permanente y efectiva entre padres de familia, educandos e instituciones educativas. Es decir, las estrategias, los materiales de aprendizaje y todos los elementos curriculares en el plan educativo deberán tener presentes las necesidades del aprendiz, la realidad sociocultural y las exigencias en cuanto a las políticas gubernamentales. Incorporado a estos elementos, las tecnologías juegan un papel esencial como herramienta y medio de comunicación que facilita los canales y los métodos de aprendizaje que se elijan para beneficio de los estudiantes.

Por lo anterior, la educación indirecta, vista desde el punto de vista general y sacando a relucir sus beneficios, siempre y cuando sea bien planteada desde sus inicios, puede ser una solución efectiva para las necesidades y retos a los que se enfrenta la educación de hoy.

En una segunda entrega, trataremos de dar solución a este interrogante: ¿Qué influencias tienen la sociedad y el sistema educativo en la educación de los niños?

Prof. Angélica M. Rojas Isaza

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