publicado el: 6 noviembre 2020 - 05:36
La Democracia y los Estados no tan Unidos

Segundopaso - Las elecciones presidenciales de EE.UU. está empujando al país norteamericano a su mayor crisis social desde la II Guerra Mundial.

La democracia, la integración y la unidad estadounidenses están en juego. Donald Trump y Joe Biden se encuentran al final de una carrera presidencial, una de las más discutidas y conflictivas que data de hace varias décadas en este país, el primero, con el ánimo de “reconstruir los pilares del viejo liderazgo” de la Casa Blanca y el segundo, abogando por “recuperar la grandeza de América”, lema utilizado anteriormente por el expresidente Ronald Reagan.

El escrutinio sigue, mientras el aspirante demócrata a la Casa Blanca califica al mandatario republicano como el “Presidente más corrupto y racista del planeta” y el actual presidente ha puesto en entredicho la legitimidad del proceso electoral. Hace unas horas, Trump, quien había rehusado una transición pacífica en el caso de perder las elecciones, volvió a denunciar un “fraude” en las elecciones, aludiendo, en concreto, al recuento de votos por correo, tras el repunte de su rival demócrata en algunos estados claves, tales como Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

Protestas sociales

La incertidumbre electoral ha dado lugar a una serie de protestas y disputas en las calles entre los seguidores de ambos partidos, así como entre los manifestantes y fuerzas policiales, teniendo como resultado, varias personas arrestadas. Un ejemplo de la violencia ejercida ha ocurrido afueras de la Casa Blanca, epicentro de manifestaciones pacíficas anti-Trump en la capital. También las calles de Seattle fueron escenarios de protestas antirracistas del movimiento de Black Lives Matter (La vida de los negros importa) dedicada al movimiento de protesta surgido este verano contra la brutalidad policial hacia los afroamericanos.

Conflicto armado

Si bien Trump ha asegurado, por ahora, recurrir al Tribunal Supremo en la que semanas antes colocaron a la juez conservadora Amy Coney Barrett, para frenar el conteo de papeletas emitidas por correo, una decisión considerada “legal y legítima”, no hay que olvidar el antagonismo surgido en la política estadounidense que podría conducir al país a un conflicto armado interno.

Cabe destacar, que la Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos (adoptada el 15 de diciembre de 1971), de la que Trump alega ser “su mayor defensor”, reconoce el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas. Según la agencia de noticias BBC, el uso descontrolado de armas ha motivado 33 tiroteos masivos en el país norteamericano tan sólo en el año 2019, convirtiéndolo en el año más sangriento después de 2006 con 38 ataques perpetrados en la historia de EE.UU.

Aunque la rivalidad y la campaña electoral se consideran como un escenario muy frecuente entre los partidarios de los aspirantes a la presidencia, en especial en los sistemas bipartidistas, sin embargo, en la actualidad aumenta el temor a una escalada de violencia de gran magnitud en las ciudades de Estados Unidos, en el caso de que el candidato demócrata, Joe Biden, gane las elecciones.

De acuerdo con la agencia de noticias EFE, citando a Dona Murphey, doctora en Neurociencia por el Colegio de Medicina de Baylor (Texas) y cofundadora del Comité de Acción Política: “Hay muchísimas colas de gente para comprar armas y munición, que dan la vuelta al bloque, vemos violencia por racismo, contra religiones minoritarias y el colectivo LGTBIQ”.

Asimismo, acorde a los datos ofrecidos por el Sistema Nacional Instantáneo de Verificación de Antecedentes (NICS, por sus siglas en inglés) de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), la venta de armamentos ha crecido notablemente en las semanas previas a las elecciones presidenciales; a modo de ejemplo, en el mes de octubre de 2020 se registraron 192 mil verificaciones de antecedentes de armas en el estado de Texas, un aumento sustancial de los 178 mil casos en septiembre.

Es más, otra gran amenaza para la seguridad estadounidense radica en la creciente presencia de milicias armadas por Trump en las calles. “Caminan con ametralladoras en las manos, cascos de protección militar, entrenan maniobras de ataque en espacios abiertos y prometen una labor de vigilancia en los colegios durante el día de las elecciones, pero no tienen una función oficial. Grupos paramilitares como Proud Boys, Oath Keepers, Three Percenters, entre otros, han proliferado en esta campaña a raíz de las masivas protestas registradas en los últimos meses en el país.”, explica el sitio web de noticias Gestión.

Bandera de EE.UU. en llamas

En vísperas de las elecciones presidenciales, las manifestaciones pro justicia racial también motivaron la quema de bandera de Estados Unidos en ciudades como Portland y Washington D. C. (la capital).

De acuerdo con la agencia de noticias Hispantv, En Portland, los manifestantes marcharon entonando canciones de protesta y quemaron banderas de Estados Unidos frente a la sede del Palacio de Justicia del condado de Multnomah, pero no hubo choques con la Policía; y en Washington D.C. (la capital), una bandera de Estados Unidos ardía a pocas cuadras de la Casa Blanca a última hora del martes por la noche, mientras cientos de manifestantes se reunían para pedir una “revolución”, en momentos en que seguía el conteo de votos de las elecciones estadounidenses.

Con todo y con eso, la totalidad de los hechos arriba indicados forman parte de la llamada “Democracia Estadounidense”, de la cual Washington alega ser como un referente global. No obstante, será cierto mencionar que esta misma democracia normalmente funciona en lo económico y lo político, ya que existe límites que se establecen entre la “libertad” y el “libertinaje” y son confundidos de manera frecuente en la práctica, permitiendo a sus autoridades, ridiculizar a las minorías, negros, musulmanes, latinos, e incluso a la vida de los ciudadanos, que según los últimos datos oficiales la cifra de mortalidad por el Covid-19 en EE.UU. ha alcanzado los 233 mil casos hasta el 5 de noviembre del año en curso, registrando la peor cifra del mundo, y el incentivo a los ciudadanos de portar y hacer uso de armas de fuego para defenderse[1].

Y Ahora esta misma disciplina democrática va haciendo temblar su integridad social y política, manteniendo a los Estados Unidos, país golpeado y debilitado por la pandemia de Covid-19, al borde de una posible guerra civil o a la decadencia de su hegemonía.

Por Amir Abbas Mousavi


[1] Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos establece: “…Siendo necesaria una milicia bien organizada para la seguridad de un Estado libre, no se podrá restringir el derecho que tiene el Pueblo a poseer y portar armas…”

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