publicado el: 17 noviembre 2020 - 23:30
Derecho Al Trabajo Y Propiedad

Islamaldia - El trabajo cumple una doble función, una en beneficio de quien lo realiza (obtiene su remuneración y sustento) y la otra, de quien se beneficia de un trabajo realizado (recibe el fruto de su trabajo). Por lo tanto, hay una correspondencia y mutuo interés. 

En primer lugar, hay que mencionar que el Islam alienta al ser humano a trabajar, como un bien y una virtud, contrariamente a su opuesto:

Dijo el Imam Al-Baqir (P): Abstente de la ociosidad y el hastío, puesto que conforman la llave de todo mal.

El trabajo es una actividad humana que está relacionada con la producción sea de bienes, comercio o servicios. Trabajo implica conocimiento, dominio y destreza de alguna habilidad intelectual o manual. Pero está ligada directamente a la actividad económica y al manejo de la riqueza. El trabajo, según la concepción islámica tiene connotaciones espirituales de acuerdo a su intención y rol en la sociedad; por lo tanto, implica una responsabilidad para el creyente puesto que el fruto de su labor debe destinarla a la mantención de su familia:

Dijo el Imam Sadiq (P): Parte de la felicidad del hombre estriba en ser él quien sustente a su familia.

Desde el punto de vista de la jurisprudencia islámica, se habla también del trabajo lícito e ilícito, pues debe observarse desde el inicio de la fabricación de cierto producto, su comercialización y su adquisición, es un círculo virtuoso que evita caer en errores, tanto a nivel personal como social. Es un proceso muy importante que determina el quehacer humano desde el origen e intención de sus actividades productivas, su desarrollo y sus objetivos.  En general se habla de tener un trabajo digno y honrado, pues esto determinará incluso el tipo de persona que es. Sin embargo, existen ciertos grupos poder a quienes no les interesa el tema ético, sino que prevalece únicamente las ganancias materiales y de allí se derivan muchos problemas de la sociedad. Por lo tanto, es muy importante recalcar en la licitud de determinado trabajo.

Dijo el Mensajero de Dios (P):

La adoración tiene setenta partes, la mejor de la cuales es procurar lo lícito.

El trabajo cumple una doble función, una en beneficio de quien lo realiza (obtiene su remuneración y sustento) y la otra, de quien se beneficia de un trabajo realizado (recibe el fruto de su trabajo). Por lo tanto, hay una correspondencia y mutuo interés. 

El Imam Ali, con él sea la Paz, respecto al dicho de Allah exaltado: Nosotros distribuimos entre ellos la subsistencia, expresó: "Nos informa, exaltado sea, que el trabajo asalariado es uno de los medios de subsistencia de las criaturas, por cuanto Él con Sabiduría contrapuso los deseos de ellos y su voluntad contra el resto de sus necesidades, y determinó que ello fuera el incentivo para la subsistencia de los seres. Esto es que una persona emplee a otra…”.

Otro aspecto importante en la dinámica social es la relación de dependencia entre el empleado y el empleador, Pues allí se establecen las relaciones laborales que significan el cumplimiento de deberes y derechos, los que regularmente en el Islam, se guían de un código de ética, ya que el trabajo debe estar libre de explotación y opresión.

¿Es que acaso ellos distribuirán la Misericordia de tu Señor?: Nosotros dividimos entre ellos su subsistencia en la vida del mundo, y elevamos a unos sobre otros en dignidades, para que se tomaran unos a otros en dependencia. Aunque la Misericordia de tu Señor es mejor de lo que acumulan. (Sagrado Corán 43:32)

Evidentemente el trabajo es una actividad que está transversalizada por valores humanos, pues gira en torno a un comportamiento moral, como lo es, la honestidad, lealtad, disciplina, compromiso, responsabilidad, etc. De allí que trabajar no solo es una labor para obtener una ganancia pecuniaria, sino una labor esencial para el equilibrio familiar y comunitario. Puesto que no hay trabajo solo para sí mismo, sino que tiene una función social.

¿Es que acaso ellos distribuirán la Misericordia de tu Señor?: Nosotros dividimos entre ellos su subsistencia en la vida del mundo, y elevamos a unos sobre otros en dignidades, para que se tomaran unos a otros en dependencia. Aunque la Misericordia de tu Señor es mejor de lo que acumulan. (Sagrado Corán 43:32)

El estado debe garantizar el bienestar del pueblo en todos sus ámbitos, no es suficiente cubrir las necesidades materiales básicas, sino también prevenir lo que le causa daño o malestar, en relación a este aspecto únicamente la religión islámica propone eliminar ciertas actividades que representan perjuicio para el hombre, desde la elaboración de un producto alimenticio hasta su consumo, deben realizarse de acuerdo a lo que las leyes de Dios establecen. Por ejemplo, en este sentido en los libros sagrados ya se expresa lo que es bueno o no, para el consumo del ser humano. Tanto en la Biblia como en el Corán, se establecen claras prescripciones alimenticias, respecto a los animales prohibidos: la carne de cerdo, la sangre, los animales salvajes, carroñeros y otros, así también la forma de sacrificarlos para obtener una carne sana y purificada.

Si los seres humanos consideraran estas leyes universales sería muy diferente su realidad. El Islam tiene un plan completo de vida que orienta al ser humano y prepara las condiciones adecuadas para una vida terrenal, armoniosa y saludable, y que a la vez se proyecte para la otra vida. De esta manera, todo trabajo vinculado a un producto ilícito, será también ilícito, y viceversa. Por ejemplo, las bebidas alcohólicas están prohibidas por el Islam, por lo tanto no solamente se refiere al consumo, sino a todo lo relacionado con la elaboración, la publicidad, la compra y venta. No se trata entonces de cumplir o no, son un precepto, sino medir las consecuencias sociales y espirituales; el sagrado Corán hace referencia a esto, en los siguientes términos. Sura 5:91

El Demonio quiere sólo crear

hostilidad y odio entre vosotros

valiéndose del vino y de los juegos de azar,

e impediros que recordéis a Alá y hagáis

la oración. ¿Os abstendréis, pues?

Finalmente, en las leyes islámicas se ha establecido en forma coherente y sabia, todas las reglamentaciones de las diversas actividades humanas, tomando en cuenta estos aspectos y muchos otros, que se relacionan con el mundo del trabajo, la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam aborda importantes artículos que tratan sobre la remuneración, el contrato, el trato justo al empleado, condiciones del comercio, la prohibición de la usura, etc. lo sintetizan de la siguiente manera, en los siguientes artículos:

ARTÍCULO DECIMOTERCERO

El trabajo es un derecho que el estado y la sociedad garantizarán a todo sujeto capaz de ejercerlo. El ser humano tiene la libertad de elegir el trabajo que le sea conveniente, en tanto asegure sus intereses y los intereses de la sociedad. El trabajador tendrá derecho a seguridad, bienestar, y a todas las demás garantías sociales. No se le encomendarán tareas que no sea capaz de realizar, ni será sometido a coerción, explotación o daño. Es su derecho —sin distinción entre hombre y mujer— recibir un salario justo a cambio de su trabajo, sin retrasos; y obtendrá las vacaciones, promociones y estipendios que merezca. A cambio, se le reclamará fidelidad y competencia. En caso de discrepancias entre el trabajador y el dueño del trabajo, el estado deberá intervenir para arreglar litigios, enmendar la injusticia, sentar derecho y hacer justicia con imparcialidad.

Respecto a la realización personal, el Islam también considera tanto a hombres como a mujeres para realizar distintas actividades. Preservando la dignidad de ambos. En ningún momento el Islam a negado el derecho a la educación o al trabajo a las mujeres. Todo lo contrario, las ha motivado a adquirir el conocimiento necesario para que sean grandes educadoras de sus hijos y transformadoras de la sociedad.

ARTÍCULO DECIMOCUARTO

El ser humano tiene derecho a unas ganancias legítimas [según lo estipulado por la Sharía], libres de especulación, o fraude, o perjuicio para sí o para otros. La usura está terminantemente prohibida.

Efectivamente, la legitimidad del trabajo, es un aspecto que todas las sociedades humanas deben poner atención, pues de la especulación, del fraude y de la usura, se derivan muchas otras acciones ilícitas, que corrompen la sociedad y el alma de los pueblos.

Dijo el Mensajero de Dios (P): Todo hombre que compre un género alimenticio y lo almacene por cuarenta días procurando con ello su encarecimiento entre los musulmanes, y luego lo venda, aunque después dé como limosna todo su precio, eso no le servirá como expiación de lo que hizo(especulación).

Como observamos en esta época, el desarrollo material y la competencia por la acumulación de riquezas es el motor de las sociedades, la excesiva producción de implementos tecnológicos ha deslumbrado y enceguecido al hombre contemporáneo, llegando al punto de darse grandes contradicciones sociales. Mientras las potencias globales crecen sus ganancias en millones de dólares por la venta de artículos de lujo, muchos poblados no tienen acceso a servicios básicos.

La especulación, el fraude, los sobornos y coimas, los negociados, La malversación de fondos estatales, se han convertido en noticias diarias, ante la indignación general de la ciudadanía que rechaza y protesta ante estos hechos. Pero que en muchos de los casos guarda silencio o comete similares actos, en niveles domésticos, en definitiva, la esencia de la corrupción es la misma.

Narró Imam Ali (P) que el Mensajero de Dios (P) dijo: Quien vende y compra, que se abstenga de cinco cosas, y sino que no venda ni compre en absoluto: la usura, jurar, ocultar el defecto, ensalzar (la mercancía) al vender y denigrar al comprar.

Estos métodos se alejan cada vez más de lo que significa el verdadero desarrollo humano y el aparente progreso material de las sociedades engaña los sentidos del ser humano, que se inclina por la obtención del dinero fácil, lo que va manchado la dignidad humana, sea a nivel público o privado. El gran Profeta del Islam, en cambio exaltó el esfuerzo y la honradez en el trabajo:

Narró Anas Ibn Malik que cuando el Mensajero de Dios (P) llegó de la incursión a Tabuk lo recibió Sad Al-Ansari y el Profeta le estrechó la mano; luego le dijo: “¿Qué es lo que te ha provocado esas callosidades en las manos?”. Dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Trabajo con la cuerda y la pala y (el producto de ello) lo gasto en mi familia.” Entonces el Mensajero de Dios (P) besó su mano y dijo: “Ésta es una mano que el Fuego no tocará.”

La humanidad no ha podido solucionar todavía el problema de desigualdad social y económica, pensado erróneamente que el Comunismo o Capitalismo son los únicos caminos que tienen los pueblos para llevar su economía. Si bien cada sistema tiene aspectos positivos y negativos, se debería revisar detenidamente cual son sus estructuras filosóficas, pues la discusión se ha centrado en atacar mutuamente los dos modelos, sin encontrar una tercera vía que hable de bienestar integral del ser humano.

Por un lado, el capitalismo se sostiene en base al monopolio, al impulso de empresas transnacionales y la privatización de los servicios educativos y de salud, en detrimento de la economía popular y solidaria, que promueve microempresas y emprendimientos familiares o comunitarios. Este sistema promueve la competencia malsana, el consumismo, el materialismo, y la acumulación de riqueza frente a la miseria de los pueblos, lo que está provocando grandes crisis sociales. Por otro, el comunismo y/o socialismo, si bien tratan de cambiar estas políticas nefastas y propone el comunitarismo, además de otras transformaciones radicales en el sistema económico y productivo, no ha podido desarrollar su propia teoría, debido a factores internos y externos que le impiden ejecutar sus planes sociales, pese a que, su discurso es más humanitario respecto a los explotados, desposeídos y oprimidos del mundo.

El Islam es un sistema perfecto que aborda todos los asuntos de la vida humana. Pero sus enemigos al ver en riesgo sus intereses, obstaculizan permanentemente un sistema que contemple el gobierno con leyes divinas.

Otro aspecto importante en la discusión de estos dos modelos es la tenencia de la propiedad, en los derechos islámicos, se expresa lo siguiente:

ARTÍCULO DECIMOQUINTO

a) Todo ser humano tiene derecho a la propiedad, adquirida por medios legalizados en la Sharía, así como a toda propiedad que no resulte dañosa, ni a sí ni a otros, individuos o sociedad. La expropiación no será lícita sino por exigencias del interés público, y ello a cambio de una indemnización justa e inmediata.

b) Se prohíbe la confiscación o incautación de bienes, excepto a requerimiento de la Sharía.

La adquisición de una propiedad familiar proporciona seguridad y protección a todos sus miembros. Pero esto implica grandes sacrificios. En el caso de poseer una casa, por ejemplo, la experiencia del capitalismo resulta frustrante para las grandes mayorías, ya que poseer una vivienda digna, significa el endeudamiento de toda una vida o simplemente no tenerla. Al no poseer un trabajo estable y fijo, le resulta literalmente imposible. En el socialismo se habla de vivienda popular masificada, que de alguna forma da solución a esta necesidad, pero en muchas ocasiones el estado no cuenta con grandes presupuestos para poder ejecutarla. Por otro lado, se ha cuestionado políticas de expropiación de los comunistas en beneficio del estado, sin respetar la herencia o la propiedad privada. En definitiva, estos dos sistemas no han resuelto el problema de la propiedad, porque no se fundamentan en una ley divina.

En este sentido, estos sistemas político – ideológicos no han logrado levantar el espíritu religioso de los pueblos, y las creencias permanecen pasivas sin poder transformador en sus vida individual y social. A nivel internacional, peor aún, los organismos internacionales que se han creado para vigilar el respeto a la propiedad nacional (recursos naturales) no han cumplido en lo mínimo el respeto por estas posesiones, ni a la soberanía de los pueblos. Permitiendo, por el contrario, invasiones, saqueos, destrucción de cultivos y apropiación ilícita de petróleo, agua, oro, gas, etc.

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