publicado el: 26 noviembre 2020 - 02:04
Se Nos Fue El Barrilete Cósmico

Segundopaso - Nos dejó físicamente el jugador que humilló a los británicos en la Copa del Mundo del año 1986 vengando deportivamente aquella invasión del año 1982 que hizo imposible recuperar las Malvinas y hundió a la Argentina en una profunda crisis en plena agonía de la dictadura militar.

Ya no está con nosotros el gambeteador mágico. El número 10 que deslumbraba los ojos de todo aquel que admiraba ese Pibe de mediana altura pero que era capaz de levarse por sobre rivales más fuertes y altos, dejarlos en ridículo con un par fintas.

Diego Armando Maradona muere a los 60 años, cansado y enfermo tras dar dura batalla contra sus adicciones que fueron minado al mejor jugador de football que haya dado el mundo. Un ser humano nacido humildemente y cuyo origen jamás desconoció.

El Sur llora al Diego, lo lloran aquellos que en Nápoles, esos terrones alborozados que con sus goles vencían a la soberbia multimillonaria del norte italiano y sus equipos plagados de figuras, que abofeteaban con sus campeonatos a ese sur despreciado.

Millones lloran a Diego, ese pelusa comprometido con las causas sociales, amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez. El hombre que no dudo tratar su adicción viajando a Cuba por invitación del propio Fidel, que se preocupó personalmente que recibiera la mejor de las atenciones, como ha sido con otros miles de seres humanos que han encontrado en la isla, una mejora a sus dolencias o al menos el mejor tratamiento que se pueda otorgar.

Un Maradona, no sólo amigo de la revolución cubana, sino también de la revolución Bolivariana, de Hugo Chávez y que a la muerte de este no dudó en continuar con su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro. Un Maradona que fue comentarista, incluso de la cadena de noticias Telesur mostrando esa faceta de dar conocer desde el otro lado de la cancha aquello que el manejaba con maestría desde dentro.

Un Maradona antiimperialista, que solía exhibir su remera con la imagen del Che, argentino y revolucionario como el propio Diego. Un apellido que donde fuera un argentino se mencionaba como si fuese un producto de exportación.

Así como millones de setes humanos lloran al Diego otros tantos han descorchado sus botellas de espumante, gozos de ver como no tendrán al pelusa increpándolos por políticos corruptos o dirigentes que han hecho del football una empresa donde algunos han logrado hacerse multimillonarios a costa de millones de jugadores que son los que le dan vida a este deporte.

Diego lo mismo criticó la riqueza del vaticano, que la corrupción en su país. Los negocios escandalosos un hombre que señaló frente a la idolatría que generaba “"Sólo les pido que me dejen vivir mi propia vida. Yo nunca quise ser un ejemplo" y sobre sus orígenes en Fiorito señaló “yo crecí en un barrio privado de Buenos Aires. Privado de luz, de agua, de teléfono” mostrando con ello y con sus recuerdos permanentes que su conciencia de clase se mantuvo intacta.

Hasta siempre Diego.

Por Pablo Jofré Leal


Diego Maradona con Pablo Jofré Leal 

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