publicado el: 26 diciembre 2020 - 22:08
“WAVE”, un ejemplo de la inoperancia de la ONU

​​​​​​​Segundopaso - Lo Reciente 22: El 18 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU aprobó por unanimidad la resolución titulada “Un mundo contra la violencia y el extremismo violento” (WAVE, por sus siglas en inglés).

El presidente de la República Islámica de Irán, Hasan Rohani, presentó dicha propuesta en su discurso ante la Conferencia de Desarme de la ONU el 25 de septiembre de 2013.

La resolución reafirma la responsabilidad y el compromiso de todos los miembros de la Organización de Naciones Unidas “a abstenerse de recurrir en sus relaciones internacionales a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

En otra parte, la resolución insiste que “el extremismo violento, en todas sus formas y manifestaciones, no puede ni debe asociarse a ninguna religión, nacionalidad, civilización o grupo étnico. “

Además, en 14 apartados, aboga por la tolerancia y respeto mutuo en el ámbito internacional y por la lucha contra el extremismo, la violencia, el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas similares de intolerancia.

Según dicha resolución, el mundo entero podría haber esperado un futuro con menos guerras, conflictos y violencias, en pocas palabras, más esperanzador, pero ha ocurrido todo lo contrario.

Fortalece el radicalismo yihadista

A partir de esa fecha, precisamente con el inicio del año 2014, en Oriente Medio se fortaleció la presencia del Estado Islámico de Irak y Levante (conocido como DAESH en árabe), un grupo terrorista que simboliza todo el mal condenado en dicha resolución. Con motivo del mes de Ramadán del mismo año, el grupo criminal declaró su intención de crear un califato que se extendiera por todo el mundo musulmán y nombró a Abu Bakr al-Baghdadi su máxima autoridad.

Hacia diciembre de 2014, las tropas del EIIL estaban compuestas por 30 mil combatientes de noventa países diferentes, el 10% europeos, capaces de actuar en solitario e incluso como infantería ligera.

A partir de marzo de 2015, Boko Haram (presente principalmente en el noreste de Nigeria) se integró en Daesh y el grupo yihadista perpetró ataques, atentados y operaciones terroristas contra distintos objetivos en varios países como Francia, Bélgica, Alemania, Turquía, Irán, etc.

Como bien se observa en la siguiente foto, el 2016 se convierte en el año más sangriento y mortal basándose en la violencia practicada por Daesh.

EE.UU. echa leña al fuego

La situación empeora aún más con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en el año 2016.

A modo de ejemplo, el mandatario norteamericano, inclinado a usar la fuerza, aprobó la venta de 8000 millones de dólares en armas a Arabia Saudí pese a la oposición del Congreso de EE.UU. La mayoría de esas armas fueron empleadas contra la población civil en Yemen, en el conflicto liderado por las fuerzas del país árabe. Según informa la cadena de noticias BBC mundo, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania también figuraban en la lista de clientes del Pentágono.

Es más, conforme a una noticia publicada por la cadena alemana Deutsche Welle, Estados Unidos, liderado por Trump, vendió armamentos por valor de 2370 millones de dólares a Taiwán, como parte de su política de enfrentamiento con China.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), el gasto militar en Estados Unidos ha pasado de 600 000 millones de dólares en el 2016 a 732 000 millones de dólares en la actualidad, informa el diario La Voz de Galicia.

Además, Trump mezcla un discurso racista con el radicalismo y arremete contra toda persona u organismo que desea, en particular, contra los musulmanes y afroamericanos.

El diario español, en la siguiente foto, muestra la violencia verbal practicada por el magnate republicano solo en su cuenta de Twitter.

Del dicho al hecho hay un gran trecho

Este famoso refrán explica claramente la actitud de la Organización de las Naciones Unidas al aprobar un sinnúmero de resoluciones que, de hecho, ni siquiera llegan a ejecutarse, porque este organismo carece de la influencia necesaria en la comunidad internacional y es incapaz de actuar en defensa de su propia Carta.

De hecho, “Un mundo libre de violencia y el extremismo” será inimaginable hasta que los núcleos de poder mundial sigan estando fuera de las salas y de los consejos de la ONU y este organismo continúe desempeñando un rol pasivo en el actual orden mundial.

La violencia y el radicalismo no se erradicarán sino con el diálogo, la comprensión y el entendimiento como formas de coexistencia y la lucha conjunta contra semejantes vilezas.


[1] World Against Violence and Extremism

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