publicado el: 13 enero 2021 - 21:43
¿Invasión a la Amazonia?

Segundopaso - ​​​​​​​Los impresionantes incendios forestales durante el año 2020 llamaron la atención del mundo por las inmensas extensiones de flora y fauna destruida. De acuerdo a los científicos observadores han concluido que las fotos no corresponden con la quema de la selva tropical, sino que coinciden con áreas deforestadas intencionalmente; tierra despejada y luego incendiada para finalizar el proceso de conversión agrícola, según el informe publicado por el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), vinculan estos incendios, con la deforestación del 2019.

A partir de entonces el gobierno brasileño invirtió en la militarización como política de protección ambiental. Ante el crecimiento del 63,7% de las alertas de incendios y deforestación en la Amazonia denominada Legal, la respuesta de emergencia del presidente Jair Bolsonaro ha sido editar un decreto de Garantía de la Ley y el Orden que prevé utilizar las Fuerzas Armadas para proteger la selva durante un mes. Sin embargo, muchos analistas coinciden que la presencia militar tendría además otros objetivos económicos y políticos, así se verá mas adelante.

Operación Verde Brasil 2

La primera incursión militar fue en el 2019 a cargo de la 17 Brigada de Infantería debido a la presión de las protestas nacionales e internacionales. En el 2020 se toma la iniciativa de crear una segunda fase planificada para un mes, sin embargo, se extendió algunos meses más con 3.815 militares, 110 vehículos terrestres, 20 buques y 12 aviones. Todo esto a un coste de 60 millones de reales (11,25 millones de dólares), que se destinó a la logística y al movimiento de tropas en áreas aisladas y bases avanzadas.

La versión oficial la operación aseguró el combate de aproximadamente 7 mil incendios y ejecutó, desde el principio, más de 183 órdenes de captura en delitos flagrantes. También se incautaron 17 8000 metros cúbicos de madera ilegal y 26 300 armas y municiones, además de 390 kilogramos de drogas. Se realizaron unas 1 200 actividades de apoyo logístico a los organismos de Seguridad y Protección Ambiental y se incautaron 36 774 litros de combustible, según informes oficiales.

“Operación Amazonas 2020”

En septiembre pasado el Ejército de Brasil realizó una serie de maniobras denominada "Operación Amazonas” en los alrededores de dos localidades en el Amazonas cerca de la frontera con Venezuela. Los ejercicios involucraron a 3.600 soldados y numerosos sistemas de armas, en una demostración de fuerza que llega en medio de crecientes tensiones entre Brasilia y Caracas. En este operativo participó una batería de lanzacohetes, pertenecientes al 6º Grupo de Misiles y Cohetes del Comando de Artillería del Ejército de Brasil, según el periódico O Globo.

En total se realizaron 20 disparos con el sistema Astros II (Mk6), descrito como “el arma disuasiva más poderosa del Ejército de Brasil” y surgido del programa Astros 2020, de acuerdo a información oficial provista por el CMA de las Fuerzas Armadas brasileñas. El Astros II es un lanzacohetes múltiple autopropulsado desarrollado y fabricado por la empresa brasileña de defensa Avibras.

Lo preocupante es que la primera versión de estas armas entró en servicio en 1983 y ha sido exportada a numerosos países de Medio Oriente, incluyendo Irak, que los utilizó en combate en la guerra contra Irán (1980-1988) y en Guerra del Golfo (1990-1991). También se ha vendido a Angola y Malasia, entre otros. Por lo que habría el interés de usarlas tentativamente en contra de Venezuela.

Las maniobras de gran escala generaron críticas en la prensa brasileña por su alto costo en momento de fuerte recesión económica causada por la pandemia de coronavirus. El periódico O Globo indicó que sólo en combustible se gastaron unos 6 millones de reales (poco más de un millón de dólares). Maniobras que “coincidieron” con la visita del secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo a Brasil.

Críticas de los ambientalistas.

El problema de deforestación amazónica y los intereses norteamericanos no es nuevo y también tiene su historia en la dictadura militar brasileña de 1964-1985 que confiscó 6 millones de hectáreas de tierras de poblaciones indígenas, en parte para construir la inmensa carretera trans - amazónica. Se utilizaron incendios forestales para limpiar la tierra, desplazar a sus habitantes ancestrales y construir ranchos y granjas de ganado. Desde el principio, compañías multinacionales como McDonald’s estuvieron involucradas en esta devastación.

Los ambientalistas han denunciado que un puñado de compañías multinacionales están destruyendo el Amazonas. Bolsonaro y la burguesía agrícola de Brasil no son los únicos que quieren echar abajo la selva en beneficio de corporaciones capitalistas. Importantes empresas imperialistas están detrás de la deforestación: Credit Agricole y BNP Paribas (Francia), los grupos financieros Blackrock y Capital Group (Estados Unidos), y compañías farmacéuticas como Johnson & Johnson también tienen negocios en el área.

Otras multinacionales responsables de hacer negocios con esta devastación son los productores de granos son: Cargill, Bunge y Archer Daniels Midland (ADM) controlan el 60% de la industria de la soja en Brasil y se benefician directamente de los incendios forestales, al igual que las empresas agroquímicas como Monsanto y Bayer. Francia y Alemania también tienen intereses directos en la minería en la región.

El Amazonas se ha convertido en un territorio en disputa para diferentes sectores capitalistas, incluso algunos de ellos utilizan la retórica de la protección del medio ambiente, pero todas estas empresas están interesadas en la explotación de los productos básicos en la cuenca del Amazonas. Las corporaciones vinculadas a las empresas farmacéuticas y cosméticas exigen una Amazonía “controlada”, que les permitirá patentar su mercancía y utilizar regularmente los recursos proporcionados por los bosques. Roche, Bayer, L’Oreal, Unilever, son solo algunos de estos tipos de empresas. Los materiales primarios que extraen con apenas regulaciones básicas les garantizan nuevos productos para un público interesado en la “línea natural”

Esta es la más peligrosa y sutil de las invasiones a la amazonia, que no solamente saquean y se aprovechan de sus recursos naturales, sino que devastan y destruyen este patrimonio natural y pulmón del mundo.

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