publicado el: 1 mayo 2021 - 23:14

Segundo Paso

La Eterna Esperanza del Trabajador

Conmemoración del Día Internacional del Trabajador
La Eterna Esperanza del Trabajador

Segundopaso - Felicitaciones a todos los trabajadores del mundo , aquellos que día tras día con ilusión y esperanza siguen siendo el sostén de los estados del mundo, aquellos que luchan por un mejor mañana.

A mediados del siglo XIX, tanto en Europa como en Norteamérica, en las emergentes factorías industriales, se exigía a los obreros trabajar doce y hasta catorce horas diarias, durante seis días a la semana, incluso a niños y mujeres, en faenas pesadas y en un ambiente insalubre o tóxico. Los emigrantes europeos, que llegaban entonces a los Estados Unidos en busca de un mundo mejor, cambiaron (a lo más) los resabios feudales que todavía pesaban sobre sus hombros por la voracidad desbocada de un capitalismo joven, que multiplicaba sus ganancias ampliando al máximo la jornada de trabajo. Extraños en un país desconocido, los inmigrantes crearon las primeras organizaciones de obreros agrupándose por nacionalidades, buscando primero el apoyo y la solidaridad de los que hablaban la misma lengua, constituyendo luego gremios por oficios afines (carpinteros, peleteros, costureras), y orientando su acción por las vías del mutualismo.

El 1° de mayo de 1886 la huelga por la jornada de ocho horas estalló de costa a costa de los Estados Unidos. Más de cinco mil fábricas fueron paralizadas y 340.000 obreros salieron a calles y plazas a manifestar su exigencia. En Chicago los sucesos tomaron rápidamente un sesgo violento, que culminó en la masacre de la plaza Haymarket (4 de mayo) y en el posterior juicio amañado contra los dirigentes anarquistas y socialistas de esa ciudad, cuatro de los cuales fueron ahorcados un año y medio después.

Cuando los mártires de Chicago subían a la horca, concluía la fase más dramática de la presión de las masas asalariadas (en Europa y América) por limitar la jornada de trabajo. Fue una lucha que duró décadas y cuya historia ha sido olvidada, ocultada o limpiada de todo contenido social, pero sólo teniendo presente lo que ocurrió, adquiere total significación la fecha designada desde entonces como “Día Internacional de los Trabajadores”.

Por fin, la fecha tan esperada llegó. La orden del día, uniforme para todo el movimiento sindical era precisa: ¡A partir de hoy, ningún obrero debe trabajar más de 8 horas por día! ¡8 horas de trabajo! ¡8 horas para la familia! ¡8 horas de reposo! Simultáneamente se declararon 5.000 huelgas y 340.000 huelguistas dejaron las fábricas, para ganar las calles y allí vocear sus demandas.

En esta oportunidad dedicaremos al obrero, al trabajador sacrificado y honesto, un poema de Pablo Neruda, que evoca al hombre sencillo en su cotidianidad, en su mundo simple y complejo a la vez; versos que cantan al trabajo de la gente común con sus encuentros y desencuentros, pero también con la unidad de sentir problemas semejantes, el hombre que se gana el pan, que transita por la ciudad, que ama y lucha en el diario vivir. Pablo Neruda cuenta la historia de este hombre, viendo a las personas del mundo con sus diversas acciones y emociones, con un símbolo que se re refiere el tejido a la sociedad. Dice que los colores del tejido combinan cuando hace un artículo de tela y no puede distinguir un color de tejido de otro. El concepto puede aplicarse a la sociedad porque cuando todas las personas del mundo trabajan juntas o comparten en una creencia o una causa común, la equidad, entonces las diferencias de cada persona van a ser menos evidentes y todo el mundo va a compartir una conexión profunda.

Oda al Hombre Sencillo

Voy a contarte en secreto

quién soy yo,

así, en voz alta,

me dirás quién eres,

quiero saber quién eres,

cuánto ganas,

en qué taller trabajas,

en qué mina,

en qué farmacia,

tengo una obligación terrible

y es saberlo,

saberlo todo,

día y noche saber

cómo te llamas,

ése es mi oficio,

conocer una vida

no es bastante

ni conocer todas las vidas

es necesario,

verás,

hay que desentrañar,

rascar a fondo

y como en una tela

las líneas ocultaron,

con el color, la trama

del tejido,

yo borro los colores

y busco hasta encontrar

el tejido profundo,

así también encuentro

la unidad de los hombres,

y en el pan

busco

más allá de la forma:

me gusta el pan, lo muerdo,

y entonces

veo el trigo,

los trigales tempranos,

la verde forma de la primavera

las raíces, el agua,

por eso

más allá del pan,

veo la tierra,

la unidad de la tierra,

el agua,

el hombre,

y así todo lo pruebo

buscándote

en todo,

ando, nado, navego

hasta encontrarte,

y entonces te pregunto

cómo te llamas,

calle y número,

para que tú recibas

mis cartas,

para que yo te diga

quién soy y cuánto gano,

dónde vivo,

y cómo era mi padre.

Ves tú qué simple soy,

qué simple eres,

no se trata

de nada complicado,

yo trabajo contigo,

tú vives, vas y vienes

de un lado a otro,

es muy sencillo:

eres la vida,

eres tan transparente

como el agua,

y así soy yo,

mi obligación es ésa:

ser transparente,

cada día

me educo,

cada día me peino

pensando como piensas,

y ando

como tú andas,

cómo, como tú comes,

tengo en mis brazos a mi amor

como a tu novia tú,

y entonces

cuando esto está probado,

cuando somos iguales

escribo,

escribo con tu vida y con la mía,

con tu amor y los míos,

con todos tus dolores

y entonces

ya somos diferentes

porque, mi mano en tu hombro,

como viejos amigos

te digo en las orejas;

no sufras,

ya llega el día,

ven,

ven conmigo,

ven

con todos

los que a ti se parecen,

los más sencillos,

ven,

no sufras,

ven conmigo,

porque, aunque no lo sepas,

eso yo sí lo sé:

yo sé hacia dónde vamos,

y es ésta la palabra:

no sufras

porque ganaremos,

ganaremos nosotros,

los más sencillos,

ganaremos,

aunque tú no lo creas,

ganaremos.

Pablo Neruda

Código para noticias 1534

etiquetas

Su comentario

Usted está respondiendo
Indicio de comentario
2 + 16 =