Filosofía del ayuno

Segundopaso - Desde el pasado y entre los seguidores de todas las religiones, siempre se ha planteado en la opinión pública el propósito y la filosofía de normas como el ayuno, la oración, el zakat y demás. ¿Acaso los seres humanos con el conocimiento limitado que tenemos y considerando que todos los mandamientos divinos tienen objetivos que han sido establecidos por Dios, el Sabio, el Conocedor y Omnipotente para el crecimiento y la perfección humana, todavía tenemos derecho a preguntar la filosofía de estas normas?

El creador del universo ha honrado a los seres humanos con la altísima bendición del intelecto para que se den cuenta de su sabiduría, al pensar, contemplar y comprender el sistema de creación y legislación. Por lo tanto, no sólo no hay problema en cuestionar la filosofía de las normas, sino que, si una persona cumple conscientemente sus deberes religiosos, actuará sobre ellos con más motivación y entusiasmo. Quizás por eso Ali (P) le dijo a Kumeil: "No hay acción y plan, a menos de que tengas conocimiento".

La necesidad de conocer y saber, aunque tiene gran valor e importancia en todos los asuntos, tiene un lugar especial en los asuntos religiosos, especialmente en las reglas de culto. Según una narración del Mensajero de Dios (PB): "Una hora de reflexión vale más que sesenta años de adoración (sin meditación ni conocimiento)".

Según esta narración, en la cultura islámica, lo que tiene gran importancia en materia religiosa es la calidad. Especialmente si está involucrado el pensamiento. El octavo Imam (P) dijo: "La adoración no significa rezar y ayunar en demasía, pero la adoración es reflexionar sobre Dios". Además, la razón nos permite preguntar a expertos, pensadores y sabios en cualquier campo en el que no tengamos conocimiento. Como dice el Corán: "... Pregúntale a los sabios, si desconoces algo "

Otra razón que permite a la gente cuestionar la filosofía de las reglas es el Corán y el método práctico de los profetas, como el Mensajero de Dios (PB) y la Gente de la Casa. En otras palabras, en algunos versículos sobre jurisprudencia se han enunciado reglas como la oración, el ayuno y la lucha en el camino de Dios y nuestros libros de hadices están llenos de preguntas que personas de todas las épocas hicieron a los Imames elegidos y las respondieron con argumentos lógicos. Continuando con este método, los eruditos y científicos islámicos siempre han respondido a las preguntas religiosas de la gente de su tiempo, algunas de las cuales han sido compiladas en forma de libros, y en la era actual en páginas web, los temas no sólo se limitan a la jurisprudencia islámica, sino en todos los campos de la fe, social, histórico, político, moral, teológico y filosófico.

Por todas estas razones, debemos saber que el conocimiento humano, según el Corán, es muy limitado y nunca puede comprender todas las dimensiones y ángulos de los mandamientos divinos. Por otro lado, debemos estar seguros de que las reglas religiosas han sido comunicadas a la humanidad por los profetas por parte de Dios Todopoderoso. Por lo tanto, son para nuestro bien en este mundo y el más allá, para nuestra felicidad y perfección. También debemos saber que, en medio de todas las necesidades y deberes divinos, es importante el principio básico de "Señor y siervo", que ilumina el camino de los monoteístas, místicos y amantes de Dios, donde esperanzados avanzan con pasos firmes en el umbral de la adoración al Creador y Señor del universo.

Ali (P), que brilla como una joya reluciente en el centro del culto y la adoración, dice: "Para mí, este honor y orgullo es suficiente de ser tu siervo, y este honor y esta grandeza me basta de que eres mi Señor". Entonces Ali (P) para mostrar que esta expresión de devoción ha surgido de las profundidades de su ser y expresa su amor y conciencia interior, dijo: “Tu eres de tal manera que yo amo. Así que perfeccióname de alguna manera en que puedas amarme".

Por lo tanto, si bien a veces nos pesa esta responsabilidad de cumplir los mandamientos divinos, podemos mejorar mediante el cuestionamiento y el conocimiento; pero sobre todo debemos considerarnos un siervo de Dios que, tiene fe y certeza de que todos los mandamientos son de Dios el Sabio y los implementaremos sin ninguna condición y con una intención sincera. Simplemente porque Dios ha dado tal mandato, y así implementar la cultura del "culto divino" en nosotros mismos y en la sociedad.

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