Puentes de amor: Fortaleza unitaria contra las sanciones a Cuba

Segundo Paso para Nuestra América - Las caravanas de hoy y las manifestaciones contra el bloqueo a Cuba no son nuevas, el mundo siempre ha sido solidario con Cuba de muchas maneras, más allá del apoyo mayoritario y consecuente de los gobiernos a las resoluciones presentadas anualmente por los cubanos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En la actualidad, la Campaña Mundial Puentes de Amor es la fortaleza unitaria de voluntades  contra la injusticia que bloquea el desarrollo del proyecto de la nación cubana y que aísla moralmente a los Estados Unidos ante el concierto de las naciones

En la coyuntura del recrudecimiento del bloqueo con medidas adicionales, surge Puentes de Amor en los Estados Unidos, una iniciativa del ciudadano cubano-estadounidense Carlos Lazo, veterano de guerra de Afganistán y profesor de idioma español, que desde hace años realiza viajes con sus alumnos a Cuba como parte del aprendizaje del idioma y para mostrar la realidad cotidiana de los cubanos desde su suelo, en contacto directo pueblo a pueblo.

El profesor Lazo, quien es músico y compositor, comenzó a llamar la atención desde las redes sociales, junto a sus alumnos estadounidenses, sobre la importancia de recuperar la amistad entre las dos naciones separadas por las ideologías y por antiguos problemas geopolíticos. Estimular la reunificación familiar y los lazos afectivos pueblo a pueblo. Una posición coherente con el reinicio de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, pero que se vio entorpecida debido a las medidas implementadas por Donald Trump, en su empeño de revertir ese proceso.

En la actualidad, las redes sociales han permitido potenciar ese movimiento mundial solidario que llama la atención sobre tal injusticia, con el objetivo de alcanzar el levantamiento de las sanciones, posición que apoyan la mayoría de los cubanos emigrados. Hay que recordar que 13,57% de la población cubana vive en el exterior, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas. Sin embargo, esta diáspora, que mantiene relaciones con su familia y con su Patria, aspira la convivencia pacífica y la amistad entre Cuba y Estados Unidos como naciones vecinas que comparten, entre otras cosas, lazos de sangre.

El levantamiento de las sanciones a Cuba -que afectan el envío de remesas, limitan los viajes, el comercio y todo el sistema financiero- facilitarían las relaciones bilaterales a plenitud. Es una de las principales rémoras que aíslan a EE.UU. ante la comunidad internacional y causan mucho daño al pueblo y a la familia cubana.

Pandemia y Crisis Educativa

Esta política de aislamiento es contradictoria con los derechos humanos fundamentales, porque limitan el acceso a recursos financieros, el comercio libre, el transporte y niega la igualdad en el acceso a las tecnologías, la adquisición de alimentos, medicinas, entre muchas otras cosas. Se trata de una violación flagrante del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

El próximo 23 de junio Cuba, presentará ante las Naciones Unidas el informe "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", que históricamente recibe el apoyo de la comunidad internacional y de la la gran mayoría de los pueblos del mundo.

Sería oportuno que, en la víspera de este evento, el presidente Joe Biden considere positivamente la solución del bloqueo y las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump y cumpla la promesa de revertirlas y colocar la relación bilateral en el mismo punto que las dejó Barack Obama, e incluso mejorarlas. Sobre todo porque las sanciones provocan sufrimientos, privaciones y carencias a las familias cubanas, situación que se recrudece deliberadamente en medio del azote de la pandemia de COVID-19.

Un compromiso electoral que no ha sido atendido por Biden después de haber llegado al gobierno. Por el contrario, ha dicho reiteradamente a través de sus voceros que el cambio en la política hacia Cuba o la toma de medidas adicionales no está entre las principales prioridades de la política exterior de Estados Unidos y plantea hacer de los “derechos humanos” el pilar fundamental que incluye “redoblar” la atención al tema en todo el continente americano.

Esta posición es muy contradictoria, porque el inmovilismo, el no hacer nada y dejar pasar empeoran la situación humanitaria y los derechos humanos; a no ser que el plan consista en alcanzar los cambios dentro del sistema político de Cuba sembrando la muerte en la isla. Otra señal negativa es la de ratificar a Cuba como “Estado patrocinador del terrorismo”; o decir que la política hacia este país estará basada en el apoyo a la democracia y los derechos humanos: o afirmar que los estadounidenses de origen cubano son los mejores embajadores de la libertad en Cuba. Acciones y anuncios que tienen lugar al mismo tiempo que abandonan unilateralmente las relaciones diplomáticas.

Sin lugar a dudas, el mensaje es confuso y poco constructivo, sobre todo cuando se sabe que buena parte de esa comunidad cubano-estadounidense aboga por la invasión, se niega al diálogo, promueve la agresión a personas, la polarización y estimulan el uso de un lenguaje de odio entre los cubanos a través de las redes sociales. Es imprescindible recuperar el diálogo en la relación bilateral y retomar los contactos de las comisiones binacionales encargadas de negociar los temas que integran el diferendo histórico; esto es: la no injerencia en los asuntos internos a través del financiamiento de la subversión; retomar los temas humanitarios, la reunificación familiar, los acuerdos migratorios; la devolución del territorio de la base naval de Guantánamo; la seguridad fronteriza, la delimitación marítima y de protección del medio ambiente, entre otros, que nos afectan como países vecinos.

Puentes de Amor es una iniciativa que llama la atención a los pueblos del mundo acerca de las consecuencias negativas del bloqueo. Es símbolo del reclamo de justicia y paz, decir NO a la venganza en las relaciones internacionales. Buscar disuasivos que alejen la guerra y promover la cooperación entre los pueblos y naciones para superar la difícil situación económica mundial, empeorada por la pandemia COVID 19.

Puentes de Amor es un llamado a la UNIDAD de todos los cubanos patriotas ante el objetivo común de vencer el bloqueo-embargo que por seis décadas entorpecen el desarrollo de Cuba y la enfrentan a su poderoso país vecino. 

Debe ser un compromiso moral de cada cubano luchar con creatividad en la defensa de la Patria y la familia. Se debe tener en alto esa fuerza e influencia positiva que tiene Cuba en el mundo y que se ha alcanzado por la seriedad de su política exterior, los éxitos en la cultura, el arte, el deporte, la ciencia y, sobre todo, la solidaridad internacional que siempre ha estado dispuesta a prestar, cuando así se le ha solicitado, por más peligrosas que estas resulten.

En la lucha política, los cubanos son referentes de UNIDAD, y esta cualidad deriva de la sabia del Manifiesto de Montecristi, donde Máximo Gómez y José Martí expresaron las ideas fundamentales de la unidad en la lucha. que no tenía otro fin más importante que lograr la independencia. José Martí hizo posible la UNIDAD nacional en el siglo XIX, la concibió a partir de un ingente esfuerzo político y cultural. La UNIDAD hoy consiste en garantizar la perdurabilidad del proyecto democrático como fortaleza de la nación, basados en los ideales y sentimientos que generaciones de cubanos posibilitaron con su sangre, trabajo, inteligencia y cultura. 

La tarea del presente es actualizar el significado de esa tradición de lucha y justicia. La dispersión favorece la anarquía. Dejarse llevar por una visión ultrosa y recalcitrante terminará poniendo a los cubanos al servicio de las ideas que se desean combatir. Es necesario superar las visiones extremistas que no propician el diálogo, la tolerancia y el entendimiento como las divisas necesarias para crear una sociedad perfecta.

 “Los hombres políticos de estos tiempos han de tener dos épocas: la una, de derrumbe valeroso de la innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe.” José Martí.

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