publicado el: 29 junio 2021 - 00:58
Los Mitos del Sionismo Para Justificar sus Crímenes

Segundopaso - en el próximo análisis ondearemos en la serie de mitos y desinformación que establecieron a lo largo de los años el régimen Sionista de Israel, para fundamentar y justificar los crímenes de lesa humanidad que cometieron hace mas de 70 años a mujeres, niños y ancianos del pueblo palestino.

Cuando se habla de Israel, para aquellos que conocen algo de la historia de esta entidad nacida el año 1948, constatamos que la manipulación, la distorsión y desinformación por parte de la casta política, militar y académica sionista es parte de su labor, de su Hasbara (explicación) en base a mitos (1) que fundamenten su creación y desarrollo como potencia ocupante y colonialista.

Una creación artificial, nacida al amparo de una crisis de conciencia de las potencias vencedoras de la Segunda guerra Mundial (SGM) y con el objetivo de enquistar en Asia occidental un régimen que garantizara los intereses de occidente, principalmente, en un área rica en petróleo y con factores de dominio geoestratégico y político de indudable valor. El sionismo logra que se conforme una entidad a la cual llaman Israel el 14 de mayo del año 1948, en suelo palestino bajo bases, primero, eminentemente políticas en un marco de dominio imperialista, maquilladas con elementos religiosos, y con pruebas fabricadas al efecto, aparentemente históricas, arqueológicas, que al desmenuzarla simplemente nos ofrecen una mentira, una construcción falsaria.

Si a esa cimentación ideológica unimos la complicidad de potencias hegemónicas e incluso instituciones internacionales como la ONU lo que se genera es un desastre de proporciones. Una tergiversación que de tanto repetirla y asumirla incluso en documentos internacionales comienza a pensarse que la mentira tiene una transformación mágica, en un camino de esfuerzo, de terminar por fin un cuento que apodan diáspora y que encuentra en Sion su punto cúlmine. Un cuento, un mito hábilmente diseñado por sionistas europeos, que aprovechando las ambiciones imperiales de Gran Bretaña pactan implementar un proceso de apoyo a los afanes colonialistas del sionismo Jázaro, que lentamente, a fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX arriban a tierras palestinas, iniciando una labor de zapa, ocupación y posterior colonización de ese territorio.

Plan Dalet

En esa labor, la resolución N.° 181 del 29 de noviembre del año 1947 de la  Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Nueva York, que recomendaba dividir la parte occidental del Mandato británica en dos Estados, uno judío y otro palestino, con un área, que incluía Jerusalén y Belén, bajo control internacional, sirvió para que la maquinaria propagandista del sionismo sostuviera, que dicha resolución, tenía una base vinculante del punto de vista legal, para sus aspiraciones de obtener un territorio que no le pertenecía. Una excusa que bajo el amparo del denominado Plan Dalet (2) generó un proceso de expulsión y exterminio de la población palestina de sus territorios, incluso antes del fin del mandato británico en la zona en la medianoche del día 14 de mayo del año 1948.

Plan Dalet que prueba la maquinación criminal del sionismo y la complicidad de un Mandato británico que pavimentó el camino de la ocupación y colonización de palestina. Un Plan surgido desde las filas del extremismo de los líderes de colonos sionistas a través de las bandas terroristas como el Haganá, Irgún, la Banda de Stern (que sostenía la necesidad de hacer cumplir la promesa signada en la Declaración Balfour), entre otras creaciones paramilitares, que contaban con armas y entrenamientos otorgado por Gran Bretaña, que ejercía el mandato otorgado por la extinta Sociedad de Naciones. El Plan Dalet fue diseñado con anterioridad a la Resolución N.º 181 del 29 de noviembre del año 1947, planificando así lo que los líderes sionistas denominaron la “protección” de lo que consideraban serían sus futuras fronteras, tras el proceso de limpieza étnica, expulsión, exterminio de la población palestina, destrucción de villas y urbanizaciones palestinas.

Este plan de limpieza étnica fue implementado, bajo el silencio obsequioso de Gran Bretaña, que aún ejercía el mandato sobre Palestina, por las mencionadas fuerzas paramilitares sionistas. Estos terroristas, en el mes de marzo del año 1947 incrementarían sus ataques para así garantizar el control de aquellas áreas que supuestamente el plan de partición les otorgaría. La masacre de Deir Yassin, es un ejemplo de estos actos extremistas, que meses antes de la proclamación de la entidad sionista, ya habían comenzado la limpieza étnica en Palestina. Masacre unida a una política de terror de estas bandas extremistas judías, que utilizando medios de comunicación como las radios, llamaban a la población palestina a abandonar sus hogares so pena de sufrir el destino de sus hermanos de Deir Yassin, como sucedió también en Ein Al Zeitune.

Entre el 13 de marzo al 15 de mayo de 1947 dos centenares de villas palestinas (en la denominada Palestina histórica, aquella ocupada desde el año 1948 por el sionismo) fueron desalojadas por los extremistas de las bandas de colonos terroristas de creencia judía. Las ciudades de Tabariyyah, Haifa, Safat, Beisan, Jaffa y Akka cayeron en manos de este ávido extremismo, que ocupó suelo palestino aún antes de la llamada guerra del año 1948 y antes que cualquier soldado árabe haya pisado Palestina, para enfrentar al bandidaje ocupante y colonizador. Prueba clara de la falsificación histórica y los mitos fundacionales construidos por el sionismo.

El manipular, desinformar y tergiversar tiene un sentido político: promover y proteger el proceso del sionismo de ocupar y colonizar Palestina desde el año 1948 a la fecha e incluso con anterioridad si consideramos documentos y decisiones imperiales como el Acuerdo Sykes – Picot y la Declaración Balfour. Perpetuar lo crímenes contra Palestina y así conducirlos a su exterminio y concretando con ello los objetivos de los Acuerdos de Oslo firmados el año 1993 y aquellas resoluciones emanadas de instituciones internacionales como el Consejo de seguridad de la ONU y su Asamblea general, incluyendo organismos como la UNICEF, la UNESCO y organismos defensores de los derechos humanos: Generar un estado de conflicto permanente, que justifique  lo que el sionismo denomina falsamente como “política de defensa” . Mantener la usurpación y expolio de Palestina, el robo de sus riquezas naturales, el invisibilizar a su población, impedir la autodeterminación del pueblo palestino, el retorno de los refugiados, violar las resoluciones que exigen el retiro de las tropas invasoras y el fin de los asentamientos habitados por colonos extranjeros extremistas, que hacen inviable pensar en una palestina soberana. Y en ello, sin duda, el sionismo es apoyado por le dominio que tiene de los medios de información, industrias editoriales, cinematográficas, redes sociales.

En un interesante libro escrito por el historiador israelí Ilan Pappé, que disiente absolutamente de la historia falsaria tejida por el sionismo y por ello calificado como “un judío que odia a los judíos) este académico sostiene que “Las falacias construidas sobre el pasado y el presente de Israel y Palestina nos impiden entender los orígenes del conflicto. Mientras tanto, la manipulación constante de los hechos más relevantes funciona contra los intereses de todas las personas victimizadas por el continuo derramamiento de sangre y violencia. Así las cosas, ¿qué se puede y se debe hacer? El relato histórico sionista de cómo esa tierra disputada se convirtió en el Estado de Israel se basa en un conjunto de mitos que sutilmente arrojan dudas sobre el derecho moral de los palestinos a la tierra”

Efectivamente el dudar de la legitimidad de los palestinos como habitantes y dueños de esa tierra expoliada, usurpada, ocupada y colonizada por colonos extranjeros, al mismo tiempo manejan los grandes medios de desinformación en el mundo, entonces se va generando una narrativa donde lo falso tiende a imponerse. No casual que Sion Wood (es decir esta industria cinematográfica, televisiva manejada por el sionismo (Netflix, Amazon,) y que implica tener insoportables películas, series, documentales donde en forma recurrente el concepto holocausto se hace presente, verbalizado, en imágenes o referencial: La lista de Schindler, Sobibor, la Vida es bella, El Pianista, la decisión de Sophie, el niño a pijama a rayas, series como Hunter, Fauda, el hombre del castillo.

Libros tales como: la bibliotecaria de Auschwitz, la catadora de Hitler, el tatuador de Auschwitz, también hubo amor en el gueto, la música en el holocausto y miles y miles de artefactos creados para seguir fortaleciendo una tragedia, que existió, sin duda, pero que cuya apropiación conmemorativa y su negativa a que el término sea utilizado por otras tragedias, ha ocultado la muerte de 25 millones de soviéticos, decenas de miles de seres humanos con discapacidad mental, prisioneros políticos, homosexuales, gitanos entre otros. Para ellos no hay películas, no hay museos del holocausto. Los crímenes cometidos por el nacionalsocialismo son exclusivos y excluyentes en materia de recuerdo, indemnizaciones, crisis de conciencia y réditos en beneficio sólo de los que se alzan como el pueblo víctima de la Shoah. No hay Museos en occidente para los asesinados por el Tercer Reich en la ex Unión Soviética o en homenaje al pueblo romaníe. No hay indemnizaciones de los gobiernos alemanes, no hay autocrítica a menos que el reclamante sea judío y exhiba el nombre ¡ Shoah !

Es decir un pueblo supuestamente elegido por una divinidad, para apropiarse de un territorio ajeno pero también para sufrir el exterminio, una Shoah a manos del Tercer Reich. Y ello debe ser reconocido sólo para los judíos en lo que el intelectual estadounidense Norman Finkelstein en su libro “La Industria del Holocausto” (3) denomina los dos dogmas fundamentales que sustentan la estructura de la Shoa: Primero, el Holocausto constituye un acontecimiento histórico categóricamente singular. Y, segundo,  el Holocausto marca el clímax del eterno e irracional odio gentil a los judíos.

Sostiene Finkelstein que “las argumentaciones que defienden la singularidad del Holocausto son insostenibles desde el punto de vista intelectual y deshonrosas desde el punto de vista moral…y hay que preguntarse por qué. En primer lugar, un sufrimiento especial confiere derechos especiales (derechos sobre los demás) un “capital moral” que refuerza las exigencias morales y emocionales que los judíos pueden hacer a otras naciones”. Pero, nos dice Finkelstein, hay algo más en juego. Afirmar la singularidad del Holocausto es declarar que los judíos son especiales. Dicho de otro modo: el Holocausto es especial porque los judíos son especiales que viene a ser “una desagradable versión profana de la condición de pueblo elegido. En esta visión, los gentiles han sido cómplices d ellos crímenes cometidos contra los judíos. “un dogma, nos dice Finkelstein, que le otorga a Israel licencia absoluta para obrar a su antojo: puesto que los gentiles siempre están empeñados en asesinar a los judíos, estos tienen todo el derecho a protegerse…todo incluye legítima defensa incluyendo el crimen y la tortura

Pablo Jofré Leal

Articulo Exclusivo Para www.segundopaso.es

1. Mitos fundacionales cuya constatación ha sido señalada incluso por intelectuales israelíes como Ilan Pappé, Shlomo Sand, Norman Finkelstein entre otros. Autores a los cuales recurro en este artículo en especial del libro de Ilan Pappé “Los Diez Mitos de Israel” de Akal Pensamiento Crítico. Ediciones Akal 2019. Madrid, España.

2. El plan se basaba en tres planes anteriores: El Plan B, de septiembre de 1945. El Plan de mayo de 1946, también denominado del Plan Guimel o Plan "C". El Plan Yehoshua de 1948,una versión anterior del Plan D, llamada así en recuerdo de Yehoshúa Globerman, un mercenario extremista nacido en Bielorrusia que ejerció de comandante del Haganá muerto a comienzos de diciembre de 1947.

3. Finkelstein Norman, “La Industria del Holocausto” Akal Cuestiones de Antagonismo. Ediciones Akal 2014. Madrid, España, Paginas 52,53,54

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