Los Mitos del Sionismo para Justificar sus Crímenes

Segundopaso - En la primera parte de este trabajo sostuve que la tergiversación y los procesos de desinformación llevados a cabo por el sionismo usando para ello, fundamentalmente, la estrategia de la Hasbara tiene su referente en una serie de mitos historias falsarias construidas ex profeso, para así fundamentar la creación de una entidad que denominaron Israel y comenzar así el desarrollo de esta como potencia ocupante y colonialista.

El control de los medios de información en sus distintas variantes, los gobiernos pro sionistas son apoyo incuestionable para que esta corriente de dominio den curso a los mitos fundacionales de la entidad israelí justificando de ese modo la ocupación y colonización de palestina desde el año 1948 a la fecha como también asentar aquellos elementos que les permiten justificar el proceso de inmigración a tierras palestinas desde fines del siglo XIX y que se consolida con la conformación de una entidad que denominan Israel el año 1948.

Mitos que además tiene la complicidad de occidente: Léase los Acuerdos de Reparto establecido en el convenio Sykes-Picot, la Declaración Balfour, el mandato británico sobre Palestina, la Resolución N.º 181 de noviembre del año 1947 y todas aquellas determinaciones, resoluciones y exigencias emanadas del Consejo de seguridad de las naciones Unidas, de su Asamblea general y de instituciones como UNICEF, UNESCO, La Corte penal Internacional y otras que han sido ignoradas y violadas por el ente israelí.

Los mitos que Israel defiende a brazo partido pretenden refrendar una historia falsaria, que genera situaciones de violación de los derechos humanos de la población palestina, que ha visto como su tierra ha sido usurpada en forma progresiva, ocupando hoy sólo el 15% de un territorio que se circunscribe a dos guetos como son la Franja de gaza y una Cisjordania más parecida a un “queso suizo” que a un territorio que se supone, bajo el marco de los Acuerdos de Oslo, debería estar, desde el año 1998 bajo la denominación de estado palestino. Una Cisjordania cruzada y dividida por decenas de asentamientos habitados por 650 mil colonos de los más extremistas de una sociedad israelí, que no sólo asume los mitos fundacionales sino que apoya toda política destinada a exterminar al pueblo palestino. Una sociedad que acepta mayoritariamente las políticas de una nacionalsionismo que invisibiliza al pueblo palestino, le niega su historia, su cultura, su idioma.

El suponer, la fe, la creencia en fábulas no va a la par del registro histórico que significa aceptar que no puede ser válido el ocupar y colonizar una tierra bajo supuestos como el de pensar que se es un pueblo elegido al cual se le ha prometido una tierra. El tratar de autoconvencerse que palestina era una tierra sin pueblo destinada a ser entregada a un pueblo sin tierra, negando con ello la existencia de cientos de miles de hombres y mujeres que a fines del siglo XIX habitaban palestina y que según el censo otomano del año 1898 se estimaban en 450 mil habitantes palestinos, con una población árabe de creencia judía que no sobrepasaba los 10 mil individuos (1). Ese es un hecho que no puede ser borrado por más intentos de Sion Wood y su variantes políticas y comunicacionales.

Basarse en el tema mitos sionistas, en el libro de Ilan Pappé “Los Diez Mitos de Israel”, nos permite también centrar las críticas y develar la falsificación histórica del sionismo de la mano de un israelí, un creyente judío que la oposición extrema israelí califica como “un judío que odia a los judíos” que suele ser el ataque absurdo contra aquellos, que salen de su propio seno y no se tragan el cuento sionista tergiversador y más aún exponen su calidad académica desvirtuando toda esa mitología sionista, a estas alturas base ideológica de crímenes de guerra y lesa humanidad.

Otro intelectual israelí, el historiador Shlomo Sand, que ya había desatado la ira del sionismo y los que enmascaran la verdad histórica con su libro “la Invención del pueblo judío” volvió a desatar la furia de falsarios y oportunistas con su creación “la invención de la tierra de Israel” donde desestima los argumentos mitológicos, las leyendas e historias infantiles para creyentes  sin cuestionamientos sobre lo que acontece desde hace un poco más de un siglo en lo que se suele denominar “la Tierra santa” para las tres religiones abrahámicas.

Un Shlomo Sand que “desmonta los prejuicios que continúan asfixiándola. Sand disecciona el concepto de «derecho histórico» e indaga en la concepción moderna de la «Tierra de Israel» formulado por cierto protestantismo evangélico del siglo XIX y por el sionismo. Esta invención que, a su juicio, hizo posible la colonización de Asia occidental y la creación desde bases artificiales de una entidad que llamaron Israel, que constituye una amenaza sobre sus propios creyentes y habitantes y sobre toda la región donde este régimen se enquistó.

Nos dice Shlomo Sand que la construcción del mito de un pueblo judío errante que fue desarraigado de su patria hace más dos mil años y que aspiraba a regresar, en la primera oportunidad posible, está imbuida de una lógica práctica. La Torá no es un libro patriótico así como los agricultores de Canaán no tenían una patria política porque semejantes patrias no existieron en la antigüedad de ese oriente próximo, esa Asia occidental la población local, que comenzó a abrazar la creencia en un dios único, nunca fue desarraigada de su hogar, sino que simplemente cambió la naturaleza de su fe. No se trataba de un pueblo único que fue desperdigado sino de una dinámica religión que se extendía y adquiría nuevos creyentes. El sionismo no era en absoluto esa fe que anhelaba volver a Sion, el sionismo no ha sido la continuación del judaísmo sino que por el contrario, su negación y más aún el judaísmo rechazó el sionismo antes que el mito y la influencia política y comunicacional hayan conseguido falsamente asimilar sionismo, judaísmo y semitismo” (2)

Volviendo a Pappe y como consejo de lectura y formación señaló los Mitos por el consignados y que comparto por su metodología y pedagogía:

1. Representación de Palestina como una tierra vacía, árida, casi desértica, que fue cultivada, casi por vez primera, por los sionistas recién llegados. El contraargumento revela una próspera sociedad preexistente que experimentaba procesos acelerados de modernización y nacionalización. El mito de que Palestina era una tierra sin gente tiene su correlato en el famoso mito del pueblo sin tierra.

2. Los judíos que llegaron en 1882 eran los descendientes de los judíos expulsados por los romanos alrededor del 70 d. de C. ¿Eran los judíos verdaderamente los habitantes originales de Palestina que merecían ser apoyados de todas las maneras posibles en su «retorno» a su «patria»? El contraargumento cuestiona esta conexión genealógica. Conocidas investigaciones académicas han demostrado que muchos judíos de la Palestina romana permanecieron en el territorio y se convirtieron primero al cristianismo y luego al islam. Quiénes eran esos judíos retornados es todavía una pregunta abierta, quizá los jázaros, que se convirtieron al judaísmo en el siglo IX. O tal vez la mezcla de razas durante más de un milenio excluye cualquier respuesta a tal pregunta. Papé argumenta en este capítulo que en el periodo presionista la conexión entre las comunidades judías en el mundo y Palestina era religiosa y espiritual, no política. La asociación del regreso de los judíos con la estatalidad, antes del surgimiento del sionismo, era un proyecto cristiano hasta el siglo XVI y después una variante protestante específica (en particular, anglicana).

3. Mito que equipara al sionismo con el judaísmo (por lo que el antisionismo solo se puede entender como antisemitismo). Ambas ideas no sólo eradas sino que oportunistas en su variante política de manipulación por razones coloniales y, más tarde, estratégicas.

4. El sionismo es un movimiento de liberación nacional. No hay conexión entre el colonialismo y el sionismo. La realidad indica que se trata, efectivamente, de un proyecto y concreción colonialista, similar a los vistos en Sudáfrica, las Américas y Australia. La importancia de esta refutación es que refleja qué pensamos sobre la resistencia palestina frente al sionismo y luego frente a Israel. Si Israel es solo una democracia que se defiende, entonces las organizaciones palestinas como la OLP son puramente terroristas. Si por el contrario su lucha es contra un proyecto colonialista, entonces forman parte de un movimiento anticolonialista y su imagen internacional será muy diferente de la que Israel y sus seguidores imponen a la opinión pública mundial.

5. Mitos de la Guerra: Huida voluntaria de los palestinos. No hubo Nakba.

6. La Guerra del año 1967 le fue impuesta a Israel y fue, por tanto, «imposible de evitar». Pappé señala, que formaba parte del deseo de Israel de completar la conquista de Palestina que casi se había logrado en la guerra de 1948. La planificación para la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza comenzó en 1948 y no cesó hasta la oportunidad histórica ofrecida por una imprudente decisión egipcia en junio de 1967. Además, sostengo que las medidas tomadas por el sionismo, inmediatamente después de la ocupación demostraban que Israel anticipó la guerra más que verse involuntariamente obligada a ella.

7. ¿Es Israel un estado democrático o es una entidad no democrática? Defiendo esta última opción examinando el estatus de los palestinos dentro de Israel y en los territorios ocupados (que juntos constituyen casi la mitad de la población gobernada por Israel).

8. Los Acuerdos de Oslo fueron un acuerdo de paz que falló o una estratagema israelí exitosa para profundizar la ocupación. Una perspectiva similar se puede aplicar ahora a la Franja de Gaza y el mito todavía ampliamente aceptado de que la miseria de la gente de allí se debe a la naturaleza terrorista de Hamás (abandono de los asentamientos en Gaza, golpe contra Hamas en la guerra entre hermanos, bloqueo de Gaza. Agresión del año 2008, 2012, 2014, 2021.

9. La solución de dos Estados es el único camino que seguir. Las leyes de estado nación judío. Los asentamientos. El Muro, el impedir el retorno de los refugiados, la política de sionización hacen imposible e irreal pensar en la concreción de esta idea. Un territorio con el mismo estatus? Un territorio sin sionistas y con todos los judíos que acepten compartir la tierra con el pueblo palestino?

El rabino Yaakov Shapiro sostiene “No existe absolutamente ninguna relación entre los judíos y Jerusalén. Es un sitio religioso. El pueblo judío nunca he tenido una capital es una comunidad religiosa no un país o un estado.  Sus oraciones con relación a Jerusalén tienen un sentido religioso no como capital política como es una ciudad santa no importa quien tenga la soberanía sobre ella. Fueron los sionistas los que comenzaron con este negocio de Al Quds como ciudad capital: ni árabes, otomanos, británicos lo hicieron. Es una idea que entra en conflicto con las enseñanzas del judaísmo. Eres judío porque aceptas la religión no una capital. Israel no es el pueblo judío. Es una entidad creada el año 1948. Algunos creen que Israel es la continuación de antiguos gobiernos judíos pero no lo es ni por historia ni por ideología. Los que gobiernan hoy en Israel no son judíos religiosos son ateos, desde Ben Gurion hasta Netanyahu. Usaron de excusa la Torah para apropiarse de la tierra” (3)

Los mitos que Israel defiende a brazo partido pretenden refrendar una historia falsaria, que genera situaciones de violación de los derechos humanos de la población palestina, que ha visto como su tierra ha sido usurpada en forma progresiva, ocupando hoy sólo el 15% de un territorio que se circunscribe a dos guetos como son la Franja de gaza y una Cisjordania más parecida a un “queso suizo” que a un territorio que se supone, bajo el marco de los Acuerdos de Oslo, debería estar, desde el año 1998 bajo la denominación de estado palestino. Una Cisjordania cruzada y dividida por decenas de asentamientos habitados por 650 mil colonos de los más extremistas de una sociedad israelí, que no sólo asume los mitos fundacionales sino que apoya toda política destinada a exterminar al pueblo palestino. Una sociedad que acepta mayoritariamente las políticas de una nacionalsionismo que invisibiliza al pueblo palestino, le niega su historia, su cultura, su idioma. Israel se ha convertido en el mejor aprendiz de aquellos que fueron sus victimarios hoy ese victimario es el sionismo contra el pueblo palestino. Solución: El nacionalsionismo debe desaparecer.

Pablo Jofré Leal

1. Según el censo turco otomano efectuado en palestina el año 1893 arrojó que del total de la población un 95% era población palestina árabe (416.648 habitantes d ellos cuales 371.959 eran musulmanes y 42.689 cristianos. Los judíos, todos ellos árabes de creencia judía no sobrepasan los 9 mil habitantes. Según el censo del año 1922 efectuado por las autoridades británicas designada para el mandato de Palestina, la gran mayoría de los 757.182 habitantes de esta región multiétnica eran árabes de religión musulmana (incluyendo 590.390 musulmanes suníes y 156 chiíes. Los cristianos constituían el 9,4% del total, es decir 73.024 habitantes. Una así como una población beduina de 73.000 habitantes concentrada en el área de Beerseba y al sur y al este de esta localidad). Los judíos llegaban al 11% del total, es decir 83.694 colonos mayoritariamente askenazíes. Otros grupos minoritarios eran: drusos, sirios, egipcios, griegos. 

2. Shlomo Sand. “la invención de la tierra de Israel”: de tierra santa a madre patria”. Akal Cuestiones de Antagonismo. . Ediciones Akal 2013. Madrid, España.

3. https://www.youtube.com/watch?v=iVCK_cRXKPg

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