publicado el: 22 agosto 2021 - 19:46
El Pecado de Querer Pequeñas Cosas

Islamaldia - Imagínense que algunas personas se hallan perdidas en el desierto. Alguien que conoce el camino hacia un jardín verde acude en su ayuda, pero ellos por codicia, debido a que hay poca agua, hacen que maten al magnánimo. Esa es exactamente la necedad que cometieron 30 000 personas el día de Ashura en la tierra de karbalá.

El hombre es, en esencia, un ser perfeccionista y siempre quiere lo mejor para sí mismo: los mejores placeres, las mejores oportunidades, en general, lo mejor de todo. El hombre es un ser exigente, insaciable y que busca incesantemente. A menos que sea capturado de tal forma que luche incluso por sí mismo, de lo contrario, si es libre nada puede impedírselo.

El problema de la mayoría de la gente es que se conforma con lo poco. Para que la humanidad se conforme con pequeñas cosas, la distraen con algunos entretenimientos como, por ejemplo, pequeños placeres, y hacen que se sienta satisfecha con ridículos juguetes. Dios lo menciona en el Sagrado Corán.

La aleya dice que este mundo para aquellos que lo conocen es como un pequeño juguete e igual de insignificante, y el Islam los invita al perfeccionismo y a querer mucho más, a condición de que primero conozcan la verdadera perfección, que distingan entre lo importante y lo que no lo es. Dios en el Sagrado Corán presenta lo valioso y lo insignificante.

El pecado es un placer mínimo, insignificante para pequeñas personas abyectas, y la religión es la guía para quienes desean los mejores placeres y toda la felicidad. El Imam Husain (P) se posicionó contra pequeños hombres que habían usado la religión como un medio para alcanzar su pequeño mundo y los guio hacia la mejor y mayor felicidad.

Una de las razones por las cuales los Kufis, aun cuando amaban al Imam Husain (P), descendiente del profeta de Dios, fueron a la guerra contra él, lo mataron y capturaron a su familia, se debió que codiciaban la riqueza mundana y se contentaban con placeres insignificantes, es decir, placeres materiales. Ellos no conocían los grandes placeres, por eso se sentían satisfechos con los placeres menores y, aceptando la petición de Yazid, asesinaron al hijo del profeta, que era el único guía en el camino hacia la mayor felicidad y hacia el mayor placer. Y aunque lo mataron, su nombre sigue siendo como un barco de salvación para los descarriados, y quien lo acompañe, atravesará a salvo los terribles tormentos y los peligros de la vida y no tendrá otro destino sino la felicidad en este mundo y en el más allá.

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