publicado el: 29 agosto 2021 - 21:46

El mercenariado digital contra Cuba

Autor: Luis R. Lima. Ilustración: Etten Carvallo
El mercenariado digital contra Cuba

Segundo Paso para Nuestra América.- La mafiosa y fundamentalista burocracia política estadounidense junto a la canalla mayamera servil, contrarrevolucionaria, apátrida, reaccionaria y neoconservadora, empoderada política y económicamente, se aprovechan de la debilidad ideológica de algunos grupos de la sociedad cubana y de las penurias causadas por ellos mismos contra un pueblo que está siendo sometido a un cruel castigo colectivo, con el fin de atizar, a través de las redes sociales y con inversiones milmillonarias, la caída de un gobierno que, cínicamente acusan de tiránico y de no poder garantizar el bienestar de los cubanos y cubanas.

En todas las familias cubanas tenemos algún malcriado. Esos que le da una perreta si no obtienen lo que quieren. Que por mucho que expliques jamás entenderán, porque ellos no quieren una explicación sino que le cumplas su deseo y aspiración a cualquier precio. No es característico de una clase social, obedece a costumbres, antivalores y el comportamiento paternalista equivocado que confunde la responsabilidad con el cariño a los hijos, nietos, familiares y hasta amistades.

Esa es la mala herencia de parte de la sociedad cubana. Mucha de la gente que grita “¡Patria y Vida!”, “¡invasión!”, “¡Díaz-Canel, vete ya!”, “¡libertad!”, “¡parón!”, “¡no diálogo!” lo hace porque su mundo está fundamentado a partir de la recarga del teléfono que les permite abstraerse en las redes sociales de la realidad cubana. Esos mismos que exigen mucho pero no aportan nada a Cuba, donde viven. Los que fueron y son mantenidos y alimentados con regalos, engañados con mentiras y medias verdades sobre la vida en Miami y el extranjero.

Muchos cubanos que hoy le echan la culpa al régimen de sus supuestas desgracias personales, viven acomodados sin trabajar ni estudiar, sin aportar nada útil, perdiendo el tiempo, haciéndose un gran daño personal y familiar, disfrutando los logros de sus padres, entre las gratuidades del socialismo, las regalías familiares y de amigos desde el extranjero. Ellos, que se niegan al trabajo y al estudio porque dicen que no tienen futuro en Cuba, cuando emigran, se sienten frustrados porque se dan cuenta que han perdido su tiempo miserablemente.

Bajo esas premisas, está diseñada buena parte de la subversión contra Cuba. Comenzó hace mucho tiempo, amparada por una especie de paternalismo engañoso muy perjudicial: opositores que premiaban con una visa de emigrante, que solamente obtendrían con el aval de un “líder disidente”, también ayudaba haber estado preso, mantener una conducta antisocial, contrarrevolucionaria, que probara suficientemente su pedigrí contrarrevolucionario y opositor.

Ahora, sin esos visados, no queda otra salida que sumarse a la “batalla por la libertad de Cuba” desde las redes sociales, y lo hacen muchas veces para obtener una recarga como pago por participar de la subversión o una comisión por cometer actos delictivos, entre otros. Las otras opciones están cerradas para conseguir una visa, solamente queda viajar en balsa, llegar de alguna manera a la frontera de Estados Unidos con México, donde tendrán el trato que tiene cualquier otro emigrante, pues ya finalizó aquella política estadounidense que beneficiaba a los emigrantes cubanos “escapados del comunismo”.

Sin dudas, la pandemia, la acumulación de problemas económicos y sociales, las medidas de Donald Trump, mantenidas por Joe Biden y el recrudecimiento del bloqueo, más un sin fin de razones, provocaron esas manifestaciones dentro de Cuba. Estas, por cierto, fueron ensayadas primero en el barrio San Isidro de La Habana, allí fabricaron el modelo que han intentado extender en todo el ámbito nacional para estimular el surgimiento de otros liderazgos que, en la marcha, emulen las muestras de desacato en ese barrio habanero y frente a instituciones políticas y del Estado cubano. Así lograron involucrar y alentar a los descontentos, a los molestos, a los disidentes y a esos cubanos malcriados que ya caracterizamos, para salir a las calles el pasado 11 de julio.

Podemos poner muchos ejemplos de este género de ciudadano cubano que pulula en las redes sociales. Son los renuevos de la gama de comportamientos negativos, mafiosos y chulos muy funestos que se niegan a desaparecer de la historia de la formación de nuestra nacionalidad. También existen razones legítimas para la protesta y hay que separar a quienes lo hacen con civilidad de aquellos enfrascados en una batalla contra su propia familia, dirigidos desde afuera, sin objetivos ni fines claros y menos realizables.

Los cubanos estamos siendo víctimas de la gran payasada montada desde Miami para obtener mucho dinero a partir de alimentar la retórica anticomunista dentro de Cuba y en la comunidad cubana en Estados Unidos y el exterior, un mensaje que gusta a los sectores reaccionarios y neoconservadores que viven mantenidos del diferendo histórico entre Cuba y Estados Unidos.

Esos representantes y senadores que dicen encarnar los intereses del pueblo cubano en el Congreso de los Estados Unidos, extrañamente piden sanciones y más bloqueo contra su patria, al mismo tiempo que critican al gobierno cubano porque éste, supuestamente, no puede garantizar a plenitud los derechos humanos de sus ciudadanos. Son esos mismos que, tras cada crisis entre Estados Unidos y Cuba, ven crecer sus cuentas bancarias y siguen en el poder infinitamente, pero sin dejar de criticar duramente al régimen “totalitario y antidemocrático” de Cuba.

Estamos en presencia de una especie de sanguijuelas de la mafiosa burocracia política estadounidense, alimentada por los dólares que roban de los proyectos inviables que financia el contribuyente, el ciudadano de a pie, como Radio y Tv Martí, que no se oyen ni se ven Cuba. Proyectos que son las mejores evidencias de la manera en que han robado por 36 años a un costo de más de 1200 millones de dólares, sin alcanzar los resultados para los que fueron diseñados; y ahora nos quieren hacer creer que van a colocarle internet gratis al pueblo de Cuba, que es otra artimaña para seguir robando.

Unas acciones y medidas que en sí mismas son violatorias del derecho internacional y las leyes de telecomunicaciones que contradicen las existentes relaciones bilaterales entre dos naciones vecinas. Es inadecuado que Joe Biden admita en público que buscaran vías para propiciar internet gratis con la intensión de derrocar al gobierno, porque son violatorias de todos los principios éticos y de buena vecindad. Además, esto podría justificar una respuesta por parte del gobierno cubano, que podría ser proporcional; al verse atacado, utilizaría también herramientas de las telecomunicaciones y el internet para defenderse. Esto daría razones de peso para el atrincheramiento del gobierno, junto a su pueblo, con el fin de velar por la soberanía de su país y, con ello, colocar a los Estados Unidos en el peor escenario de aislamiento internacional, porque el mundo entero condena sus medidas extraterritoriales y el bloqueo que afectan los derechos humanos del pueblo cubano y perturban las relaciones económicas y financieras internacionales, entre otras.

Las acciones actuales están encaminadas a fragmentar el gobierno, las instituciones del Estado, las organizaciones políticas y gremiales, restar legitimidad al gobierno e imponer uno paralelo o de transición que, de hecho, ya existe en los Estados Unidos, con la designación del llamado Consejo de Transición y la Asamblea de la Resistencia que, al mismo estilo del caso venezolano, tiene en mente crear un Juan Guaidó para Cuba impuesto por Estados Unidos con el reconocimiento de la llamada comunidad internacional.

Es criminal cómo intentan manipular a través de las redes sociales y poner contra el gobierno a los trabajadores de la salud que son esenciales para atender la pandemia y la campaña de inmunización contra el COVID 19. Todos estos planes propiciados por Estados Unidos y la irresponsable actitud de ese “cubano malcriado” con mentalidad mercenaria que hace el juego a quienes aprietan la soga alrededor de su propio cuello y de su familia. Ojalá en Cuba podamos evitar ese escenario que podría llevar al país a una guerra civil y las consecuencias que esta tendría para el presente y el futuro de la patria cubana, de toda la región y el mundo.

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