publicado el: 14 noviembre 2021 - 08:47

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China Se Convirtió En Una Superpotencia ¿Y Donde Esta Ahora EEUU?

EEUU Perdió Terreno Mientras Luchaba Contra el Terrorismo
China Se Convirtió En Una Superpotencia ¿Y Donde Esta Ahora EEUU?

Segundopaso - Hace veinte años, los funcionarios de la Casa Blanca estaban preocupados por China y las tensiones crecientes entre Estados Unidos y dicho país, hasta aquel 11 de septiembre donde el gobierno norteamericano cambio de rumbo en su política exterior y hoy sufre las consecuencias, al ver al país oriental emerger como una superpotencia a nivel mundial.

El 1 de abril de 2001, un avión de combate chino tuvo un encontronazo con un avión de reconocimiento estadounidense EP-3 en las proximidades de la costa de China, lo que obligó a los estadounidenses a realizar un aterrizaje forzoso en territorio chino. Los chinos retuvieron a la tripulación estadounidense durante 11 días e inspeccionaron cuidadosamente su complejo avión antes de devolverlo. Washington acusó al piloto de combate chino de imprudencia en el vuelo. Pekín, sin embargo, exigió a Estados Unidos que se disculpara.

Según ISNA, Dan Deluch, analista de “NBC News” escribió: “el incidente reforzó la opinión de la Administración de George W. Bush de que China sería el próximo gran rival de Estados Unidos".

Pero en la mañana del 11 de septiembre de 2001, extremistas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones de pasajeros y estrellaron tres de ellos contra los edificios del World Trade Center en Nueva York y el Pentágono en Virginia. Inesperadamente, los estadounidenses centraron su atención en la llamada "guerra contra el terrorismo".

De seguido, las tropas estadounidenses se estacionaron en Afganistán y Oriente Medio, y el desafío planteado por China se aparcó durante dos décadas.

“El accidente fue un maravilloso regalo geopolítico para China", explica Kishore Mahbubani, exembajador de Singapur ante las Naciones Unidas.

Mahbubani, actualmente profesor en la Universidad Nacional de Singapur, también declaró: “el enfoque de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo fue un gran error, porque era China la que iba a plantearles el verdadero desafío ".

Si bien el PIB de China en 2000 fue de 1,2 billones de dólares, en 2020 alcanzó los 14,7 billones.

Mahbubani, que ha escrito un libro sobre el tema titulado "¿Ha ganado China?", declaró: “cuando ustedes se involucraban en distintas guerras, China estaba haciendo negocios”.

Los especialistas dicen que, mientras Estados Unidos se involucraba en la lucha contra los grupos extremistas en Afganistán, Iraq y en otros lugares, el poder económico y militar de China crecía notablemente: Pekín construyó un verdadero arsenal de misiles, amplió su alcance e influencia en el Mar de China Meridional construyendo islas artificiales, se dedicó al robo de la propiedad intelectual a gran escala y utilizó tácticas comerciales agresivas.

“Después del 11 de septiembre, China comprendió claramente que el enfoque estratégico de Washington colocaba a este país a 3000 millas del Mar de China Oriental, del Estrecho de Taiwán y Afganistán", aseguró Craig Singleton, experto de la Instituto de la Fundación para la Defensa de las Democracias. También agregó: "fue una oportunidad para que el país desarrollara subrepticiamente las amplias capacidades militares que tenía previstas y diseñadas a fin de expandir su poder en el Este de Asia".

James Lewis, vicepresidente senior del Instituto de Ideas del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos en Washington, afirmó que los ataques del 11 de septiembre no cambiaron los objetivos de China, pero le brindaron, sin embargo, una excelente oportunidad para estrechar distancias con su rival que estaba ocupado en la llamada guerra contra el terrorismo.

Lewis, que ha trabajado en el área de la seguridad nacional en varios gobiernos de Estados Unidos, también añadió: "los chinos estuvieron haciendo eso durante dicho período, mientras nosotros nos desacelerábamos. Además, los funcionarios estadounidenses asumieron que podríamos dejar el tema de China en un segundo plano mientras nos esforzábamos por establecer la democracia en Iraq y Afganistán.

De acuerdo con un informe sobre el Proyecto de Costos de Guerra realizado en la Universidad Brown en Estados Unidos, se estima que el país gastó 8 billones de dólares en las guerras de Iraq, Afganistán y en otros frentes abiertos con el pretexto de la guerra contra el terrorismo.

"Durante estos 20 años, podríamos haber gastado el dinero en investigación y desarrollo, en la modernización de la infraestructura del país, en el desarrollo de armas de tecnología punta y en otros muchos campos”, explicó Lewis.

"Les dimos 20 años a los chinos mientras reorganizábamos nuestro ejército en una guerra que era completamente irrelevante para los principales desafíos de seguridad que enfrentamos hoy en día", dijo Ivan Mederos, profesor de la Facultad de Relaciones Exteriores de la Universidad de Georgetown.

Después de los ataques del 11 de septiembre, la Administración Bush cambió su enfoque respecto a China a fin de obtener su apoyo en el Consejo de Seguridad de la ONU en lo relativo a la guerra contra Al Qaeda y, en consecuencia, aliviaron la presión sobre Pekín en cuestiones de derechos humanos. Además, presionaron a Taiwán para impedir la celebración de un referéndum de independencia. En 2002, a petición de Pekín, Estados Unidos incluyó en su lista de grupos terroristas a una desconocida organización de “uigures”, de nombre Movimiento Islámico del Turquestán Oriental.

Para los expertos, dicha medida, junto a la retórica estadounidense sobre la guerra contra el terrorismo, justificó la terrible represión a la que China sometió a los musulmanes en su territorio.

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Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca en 2009, los funcionarios estadounidenses comenzaron a plantear la necesidad de "centrarse" en Asia y priorizar una confrontación con China. Pero la guerra en curso en Afganistán y los disturbios en Oriente Medio desviaron la atención de Washington del problema chino.

"Durante años, los líderes políticos y comerciales de Estados Unidos minimizaron el problema de las políticas económicas y comerciales de China", dijo Mederos, y agregó: “Creo que a la gente le costó bastante tiempo comprender realmente la naturaleza del desafío económico que suponía China que, de hecho, no tenía nada que ver con Iraq o Afganistán".

"Mira, todo el mundo sigue ganando dinero en China, entonces, ¿qué importa la situación actual?", dijo.

Ahora China es una prioridad en la agenda de Washington, y ambos partidos coinciden en la necesidad de "mostrar dureza" a China. ¿Pero acaso no es demasiado tarde para dar una respuesta adecuada a China?

Algunos expertos dicen que se ha perdido un tiempo valioso para tal respuesta, y que Estados Unidos sigue careciendo de una estrategia a largo plazo para abordar la problemática con China, amén de que la polarización política en Estados Unidos podría desviar de nuevo la atención del país de la tarea principal que se ha planteado.

También aseguran que Estados Unidos sigue siendo un centro de innovación y que cuenta todavía con herramientas suficientes para competir con China y ganar la batalla.

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