publicado el: 14 noviembre 2021 - 09:12

Especial Segundo Paso

Las Criptomonedas Aceleran la Caída del Muro de Sanciones Yankee

Estados Unidos Pierde Influencia y se ve mas Temeroso en el Tablero Geopolitico
Las Criptomonedas Aceleran la Caída del Muro de Sanciones Yankee

Segundopaso - El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha obligado a las plataformas de intercambio de criptomonedas y a las empresas de carteras o billeteras digitales a que, utilizando tecnología de geolocalización y otros tipos de herramientas, bloqueen el acceso de los países sancionados por Estados Unidos. A consecuencia de esta moneda digital, Norteamérica se ve temerosa y frágil en su política exterior.

Según el Servicio Internacional de la Agencia de Noticias de Radio y Televisión de Irán, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dijo el viernes en un comunicado que, como parte del esfuerzo centralizado e integrado de la Administración de Joe Biden para contrarrestar la amenaza de robo de datos (ransomware), tomaría mayores medidas a fin de ayudar a la industria de la moneda virtual a prevenir el abuso de individuos sancionados y otros agentes ilegales. La declaración del Departamento del Tesoro de Estados Unidos señala: "El sector privado, imponiendo sanciones adecuadas y combatiendo el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, desempeña un papel fundamental a la hora de prevenir que individuos sancionados y otros actores ilegales operen en el campo de las monedas digitales y socaven la política exterior de Estados Unidos y sus intereses de seguridad nacional”.

De acuerdo con el comunicado, es obligatorio aplicar las sanciones en la industria de la moneda digital al igual que ocurre en las instituciones financieras tradicionales y, en caso de incumplir dicha exigencia, se impondrán sanciones civiles y penales. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos agregó: “las instrucciones emitidas hoy ofrecen una descripción general de los requisitos de las sanciones y ejemplos de las mejores prácticas para los involucrados en este campo, incluidas las empresas de tecnología, los intercambios, los gerentes, las minas y los proveedores de billeteras digitales, así como las instituciones financieras más tradicionales que puedan estar funcionando con criptomonedas.

Estados Unidos, preocupado por el colapso de las sanciones

Contrariamente a la creencia popular, la intensificación y la permanencia de las sanciones conllevan muchos más riesgos y costos para Estados Unidos, por ejemplo, el temor a enfrentarse a un tratamiento inapropiado, la posibilidad de que la otra parte se resista y las preocupaciones sobre los efectos secundarios de dichas sanciones, lo que, de hecho, puede incluso debilitar el dominio económico de Estados Unidos sobre el mundo.

Las "sanciones económicas" son una de las herramientas de presión más importantes. El énfasis en esta herramienta entre los presidentes de Estados Unidos ha llegado al punto de que muchos intelectuales de todo el mundo califican las sanciones de Estados Unidos de "arma económica" de ese país. Las armas económicas o financieras acarrean efectos tan devastadores como la guerra, pero, al contrario que esta, no provocan bajas entre las fuerzas del país invasor, no destruyen sus armas bélicas ni requieren de tantos recursos financieros.

En 2014, tras la anexión de la península de Crimea a Rusia, impusieron sanciones a Moscú, pero la economía de Rusia sigue siendo mayor que la suma de las economías de los otros estados en guerra. Poco después, la Empresa Nacional de Petróleo de Venezuela y Nicolás Maduro enfrentaron duras sanciones. En el momento del embargo de dicha empresa, sus exportaciones diarias alcanzaban los 1,2 millones de barriles. En los últimos meses, el Gobierno chino, la segunda mayor economía del mundo, se ha enfrentado a las sanciones de Washington con el pretexto de interferir en el destino de Hong Kong. Por lo dicho, parece que las sanciones se han convertido en una estrategia clave en la política exterior de los líderes estadounidenses, pero existen claros motivos para asegurar que esta política ha fracasado. Las sanciones contra Venezuela se endurecieron mucho más desde 2017, pero el presidente Maduro sigue en el poder y no hay perspectivas de un cambio de gobierno.

Tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán (Plan de Acción Integral Conjunto) y la imposición de distintas sanciones a Teherán, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, publicó una lista donde figuraban las 12 de las demandas de su país a Teherán. A pesar de los daños significativos que ha sufrido Irán por las sanciones estadounidenses, ninguna de las exigencias de Pompeo se ha cumplido, e Irán se hizo más fuerte que nunca durante la presidencia de Trump.

También a Rusia y a Corea del Norte se les impusieron duras sanciones después de las polémicas reuniones de Trump con Kim Jong Un y Vladimir Putin, pese a que Trump no dejó de elogiar a este último. No es de extrañar que el arsenal nuclear de Pyongyang siga progresando y tampoco se haya logrado ninguno de los objetivos marcados en la pugna con los rusos, como la devolución de península de Crimea.

Las sanciones no alcanzan sus objetivos

Una vez finalizados los cuatro años de Presidencia de Trump, vemos el estrepitoso fracaso de la política basada en ejercer la máxima presión contra los gobiernos que se le oponen para así lograr los objetivos de la Casa Blanca.

Las presiones económicas han tenido un éxito parcial y relativo, pero en la mayoría de los casos han fracasado. Los políticos y expertos deberían llevar a cabo una evaluación integral de los costos y beneficios de esta herramienta de presión. La población de los países oponentes ha sufrido mucho por las sanciones de Washington, pero sus gobiernos han tratado de superar dichas circunstancias.

Las sanciones estadounidenses no han tenido mucho éxito debido a la resistencia y a la falta de cooperación de los gobiernos y las corporaciones. La agresiva estrategia del Gobierno de los Estados Unidos se enfrenta a muchas oposiciones tanto directas como solapadas, por lo que su efectividad queda en entredicho. Los países hostiles a Estados Unidos, para mostrar la ineficacia de las sanciones, han fortalecido cada vez más campos sensibles e importantes para Washington; por ejemplo, Corea del Norte está desarrollado sus propios misiles nucleares y Rusia realiza varios proyectos en la península de Crimea. Además, a medida que aumenta el número de personas, empresas y organizaciones sancionadas, se vuelve más difícil lograr el éxito de dicha estrategia. La interferencia entre las sanciones del Tesoro de Estados Unidos y de la ONU también ha intensificado la complejidad de la situación.

Algunas de las sanciones de Washington contra la guerra de los Balcanes ya duran 28 años; las sanciones de Zimbabwe, 17 años, y las sanciones de El Líbano han estado vigentes durante 13 años. No hay un final definitivo para las sanciones, y los presidentes de Estados Unidos extienden estas restricciones anualmente. Las sanciones actuales han provocado una ruptura en el frente occidental y el descontento de los aliados claves de Washington. Por otro lado, los países sancionados han encontrado formas de saltarse las sanciones, como cambiar los mercados y utilizar nuevos métodos comerciales. Esta bola de nieve se ha ido haciendo cada vez más grande a largo de los años, pero con el aumento de los procedimientos administrativos y la burocracia y el surgimiento de miles de expertos en sanciones, presenciamos, en realidad, una enredada trama.

La caída del precio de dólar a nivel mundial por el aumento de las sanciones

Las sanciones estadounidenses de los últimos años han reducido la cotización del dólar a nivel mundial y, según las estadísticas de SWIFT, el número de transacciones en euros en octubre superó al dólar.

El dólar de Estados Unidos ha sido víctima de las políticas de sanciones de Washington, ya que estas mismas políticas han obligado a los actores políticos a dejar de lado el dólar y utilizar la moneda nacional en sus intercambios bilaterales y multilaterales. Según las estadísticas de SWIFT, si bien el dólar ha sido una moneda fundamental en las transacciones y pagos internacionales, recientemente el euro lo ha superado por primera vez en siete años. El 37,8 % de las transacciones del sistema SWIFT en octubre se realizaron por medio del euro, tiempo durante el cual la participación del dólar cayó al 37,6 %.

Como Washington aumenta la presión sobre sus rivales geopolíticos mediante sanciones y utiliza el dólar estadounidense como herramienta para reforzar su agenda política, es posible que la República Islámica de Irán, China, Rusia y Turquía requieran de una nueva moneda internacional para contrarrestar el dominio del dólar estadounidense.

El 22 de marzo, en una reunión bilateral con China, el canciller ruso, Sergei Lavrov, aseguró que Moscú y Pekín, para reducir los riesgos de las sanciones, debían aumentar la independencia de sus tecnologías realizando pagos en sus monedas nacionales y en monedas globales, que se consideran alternativas al dólar. Esta no es la primera vez que Rusia pide dejar de lado el dólar y reemplazado por monedas nacionales. En julio de 2019, Moscú y Pekín firmaron un acuerdo comercial bilateral con sus monedas nacionales, mientras que en octubre de 2019 se firmó un acuerdo similar entre Moscú y Ankara.

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Esfuerzos para reducir el uso del dólar en todo el mundo

China, actualmente, internacionalizando el uso del yuan entre los países integrantes del plan de la "Franja y la Ruta", liderado por Pekín; da pasos en dicha dirección.

Según el “Financial Times”, además, China ha introducido el proyecto de un yuan digital que algún día podría desafiar el dominio del dólar en el comercio mundial. En 2017, China, Rusia, Turquía e Irán representaron el 30 % de la producción mundial, aproximadamente el 2 8% del comercio de exportación mundial total y el 35 % de la población mundial, mientras que Estados Unidos representa solo el 12 por ciento de la producción mundial y el 13 por ciento de la exportación.

Rusia, en 2020, cuando asumió la presidencia de la Organización de Cooperación de Shanghái durante ocho meses, apoyó activamente el desarrollo de un sistema de pago en monedas nacionales dentro de esta unión. Los estados miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), junto con los cuatro países observadores, representan casi la mitad de la población mundial y una cuarta parte del PIB mundial.

Esfuerzos de los países miembros de BRICS (Brasil, Rusia, La India, China y Sudáfrica) 

El nuevo banco de desarrollo de este grupo está tratando de centrarse en otorgar préstamos en moneda local. El periódico británico “Financial Times”, citando a los banqueros de este grupo, en agosto de 2019 aseguró que, aunque el nuevo banco de desarrollo del grupo dependía en gran medida de su financiación en dólares, el 50 por ciento de sus proyectos debían financiarse con dinero local. El director del banco anunció el 20 de abril de 2020 que la cuarta parte de los 15 mil millones de dólares en asistencia financiera que se asignó en 2019 era en moneda nacional.

Europa decide abandonar el dólar

“Financial Times” informó que los europeos, que habían aprendido la lección con las sanciones contra Irán, estaban trabajando en un plan para reducir la dependencia de su economía regional del dólar y fortalecer la posición global del euro.

El plan indica que Bruselas está preocupada por la vulnerabilidad ante las restricciones económicas estadounidenses en el exterior. Como es el caso de Irán después del acuerdo nuclear y la imposición de sanciones contra este país.

Hace poco tiempo, el Banco Central de Rusia dijo que el dólar estadounidense había sido víctima de las políticas de sanciones de Washington, ya que habían obligado a los actores políticos a abandonar el dólar y utilizar las monedas nacionales en sus intercambios bilaterales y multilaterales. Según SWIFT, si bien el dólar ha sido una moneda crucial en las transacciones y en los pagos internacionales en los últimos años, como se mencionó arriba, el euro la ha apartado recientemente por primera vez en siete años.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) informó que la participación del dólar estadounidense en las reservas de divisas cayó al 60,4 % en el tercer trimestre de 2020. La cifra fue del 61,2 % en el segundo trimestre. Firtstein, un experto estadounidense del Instituto de Planet Ponzi, en una entrevista con el “Kaiser Report” sobre los eventos de 2021, previó que estaba muy claro que no se podía hacer nada para mantener el valor del dólar por debajo de cero, pero su precio volvería  a caer y el dominio del dólar llegaría a su fin. Desde 1913, transcurridos más de 100 años desde que se estableció la Reserva Federal de Estados Unidos, el valor del dólar ha caído un 97 %, y esa es una cifra desorbitada.

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