publicado el: 24 noviembre 2021 - 04:40
América Latina en el foco electoral

Segundo Paso para Nuestra América.- El continente se disputa por opciones políticas claramente identificables en el marco de las luchas por el poder político en la región. Hasta ahora los resultados electorales han dejado un sabor agridulce entre ganadores y vencidos. Las elecciones en Argentina estuvieron determinadas por las disputas entre la opción oficialista Frente de Todos, y la opción representada por factores cercanos al gobierno del ex presidente Macri: Juntos por el Cambio. El frente gobernante supera un nuevo reto para sostener el poder político en Nicaragua. Chile reventó en las calles la constitución de Pinochet en octubre de 2019, inició un proceso constituyente, y se propone renovar los cargos públicos, incluyendo el pasado 21 de noviembre la primera vuelta presidencial. En Venezuela las elecciones regionales, monitoreadas por una amplia variedad de observadores, entre ellos el Centro Carter y una comisión de la Unión Europea, fueron testigos del triunfo en casi todos los estados en disputa -20 de 23 estados- del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en medio de una amplia abstención. Mucho por revisar y entender en esta América Latina en el foco electoral.

El saldo de los procesos electorales

Latinoamérica perfila su futuro político, económico y social en distintas jornadas electorales que determinan el rumbo de sus países para los próximos años. El continente se disputa por opciones políticas claramente identificables en el marco de las luchas por el poder político en la región. Hasta ahora los resultados electorales han dejado un sabor agridulce entre ganadores y vencidos. Los resultados, más que parejos, han sido ambivalentes para las pretensiones de los aspirantes en posicionar sus ofertas entre el electorado de cara a las estabilidad de los proyectos presidenciales en disputa en algunas de estas jornadas, en otras, los resultados regionales y legislativos permiten identificar los avances y retrocesos de las izquierdas y las derechas latinoamericanas.

Las elecciones en Argentina estuvieron determinadas por las disputas entre la opción oficialista Frente de Todos, y la opción representada por factores cercanos al gobierno del ex presidente Macri: Juntos por el Cambio, así como por otras expresiones de tendencia derechista que en el entorno mediático han tenido resonancia, más allá de los resultados objetivos en términos de votación logrados; es el caso de de Javier Milei, quien con un escandaloso ataque al comunismo y al progresismo en general ha situado en el panorama mediático, en especial el 2.0, un frankestein ideológico denominado “Anarcocapitalismo”, que no se ha traducido a las mayorías, afortunadamente, sino a menos de un 14% de las preferencias del electorado de Buenos Aires. Una recuperación del Frente de Todos en las provincia de Buenos Aires ofreció un respiro a la coalición de Fernández quien llamó a un proceso de revisión así como a un nueva etapa política, luego de los comicios.

En Paraguay las elecciones municipales estuvieron enmarcadas en la disputa entre las opciones tradicionales (Partido Liberal vs. Partido Colorado) y sus respectivas alianzas regionales. Sin embargo, se reportaron los asesinatos de dos candidatos a cargos municipales, hecho poco habitual en las contiendas electorales del país sureño.

Honduras revive la pugna entre el Partido Nacional -en  franca decadencia por las profundas redes de corrupción que empañan la gestión Juan Orlando Hernández- y el partido Libertad y Refundación que se asoma favorito en las encuestas. Hernández, quien ganó la reelección en 2017 con el manto del fraude, desató la represión posterior a las protestas a causa de una  amañada elección que dejó un saldo de más de treinta fallecidos y una crisis institucional que deviene del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2009; esposo de la actual candidata a la presidencia Xiomara Castro, quien acompañada de su tolda Libertad y Refundación se erige como la favorita del electorado, con grandes diferencias porcentuales respecto a su rival del ya mencionado Partido Nacional, Nasry Asfura. No será sorpresa una reversión de las expectativas generadas por las proyecciones estadísticas en Honduras, aunque hoy la intención de voto claramente favorece a Xiomara Castro, la institucionalidad acostumbra a querer torcer el rumbo de las decisiones democráticas del pueblo hondureño.

Nicaragua fue otro escenario de la lucha política a través del voto. La aplastante victoria de Daniel Ortega con más del 75% de los votos, consolida su liderazgo en el gobierno sandinista. El frente gobernante supera un nuevo reto para sostener el poder político en Nicaragua, luego de las violentas protestas que conmovieron la cotidianidad del país centroamericano en los años 2018, 2019 y 2020, estimuladas por el Departamento de Estado de EEUU, las sanciones contra su economía y el acoso al estado nicaragüense en las distintas tribunas internacionales por parte de los poderes imperiales. Los sandinistas cierran el 2021 con la renovación de su mandato y con una amplia demostración de poder electoral. La respuesta de  instituciones como la OEA y el propio departamento de estado norteamericano desvirtúan el proceso electoral y ratifican las sanciones en contra de la nación caribeña.

Por su parte, Chile reventó en las calles la constitución de Pinochet en octubre de 2019, inició un proceso constituyente, y se propone renovar los cargos públicos, incluyendo para el pasado 21 de noviembre, la primera vuelta presidencial. La izquierda, con una importante fragmentación y víctima de la abstención de más del 53%, obtuvo el pase a segunda vuelta con más del 25% de los votos hacia Gabriel Boric. Un reto importante tiene el joven representante de la coalición Apruebo Dignidad, debiendo reimpulsar su campaña sumando mayores voluntades, contando con plataformas y movimientos que ya advierten de un posible ascenso de la extrema derecha representada por José Antonio Katz, quien ha apelado al discurso sobre la seguridad individual, la lucha contra el terrorismo y el restablecimiento del orden en la nación sureña obteniendo  poco más del 28% de los votos.

La polarización es la estrategia de Katz para obtener el triunfo en la primera vuelta, acentuando los temores de la sociedad chilena con los fantasmas de comunismo a "la venezolana" o a "la cubana", criminalizando la protesta, amenazando implícitamente a los sectores indígenas mapuches, y focalizando además el debate en la protección de la propiedad privada. Así, un hipotético triunfo del progresismo pasa por una gran alianza inclusiva, que logre no solo unificar el voto, sino también de sumar sectores abstencionistas.

En Venezuela las elecciones regionales, monitoreadas por una amplia variedad de observadores, entre ellos el Centro Carter y una comisión de la Unión Europea, fueron testigos del triunfo electoral en casi todos los estados en disputa -20 de 23 estados- del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Aunque con una tradicional abstención para estos comicios del orden del 60%, el chavismo ha demostrado su fortaleza electoral, en medio de las sanciones norteamericanas contra su economía, contra sus principales empresas nacionales y contra los funcionarios del Estado. La oposición, fragmentada y sin liderazgos integradores no pudo sostener una estrategia unitaria que les permitiera superar electoralmente al PSUV. Serán de mucha relevancia las actitudes de los veedores internacionales en los próximos días en la medida en que Venezuela intenta recuperar el respeto a la institucionalidad democrática y la “normalización” de su economía.

Sin embargo, es de resaltar, que el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, ya calificó las elecciones en Venezuela de “viciadas” y dijo que el Gobierno “despojó a los venezolanos de nuevo de su derecho a participar en el proceso democrático”. Esta actitud injerencista puede ser peligrosa para la paz en Venezuela, promoviendo el desconocimiento de las autoridades legítimas electas por el pueblo venezolano.

Las elecciones en Latinoamérica son vitrina de las pugnas por el poder político en la región. El retorno de la histórica abstención en muchos países que celebraron elecciones este año, evidencia el descontento hacia modelos políticos, económicos y culturales incapaces de responder a las demandas de la población, sobre todo en el contexto de la pandemia. En otros casos, las elecciones son una válvula de escape a las tensiones generadas por el injerencismo e intereses trasnacionales. El electorado y los pueblos de nuestra América tendrán que balancear bien sus decisiones en el contexto de las democracias electorales y garantizar el mayor bienestar posible para sus naciones, que no es pequeño desafío. El cuidado de las soberanías, las luchas contra el retorno del fascismo, contra el afianzamiento del capitalismo, deben ser parte de los elementos de las balanzas.

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