publicado el: 18 diciembre 2021 - 05:21
Chile: ¿Es posible que retorne la derecha luego de la revuelta?

Segundo Paso para Nuestra América.- En este seriado que hemos denominado Chile en el Contexto Electoral, haremos un esfuerzo por dilucidar la situación política de la nación austral en vísperas de la segunda vuelta presidencial. Queda claro que Chile ha sido protagonista en los últimos años de una política de confrontación entre grandes movimientos populares y los gobiernos de concertación, o los gobiernos de derecha, como el de Sebastián Piñera. Sin embargo, la primera vuelta presidencial estuvo marcada por una amplia abstención de electores, dándole una victoria parcial al candidato pinochetista, José Antonio Kast, por encima del candidato de la coalición Apruebo Dignidad, Gabriel Boric; ambos candidatos con programas políticos aparentemente antagónicos. En esta entrevista, revisaremos junto al abogado y comunicador, Nicolás Romero, la situación político, social y electoral de ese país nuestroamericano.

Jessica Pernía (Por SPNA): Los dos candidatos que buscan relevar a Sebastián Piñera en la presidencia de Chile, tienen programas políticos radicalmente opuestos: Kast, de ultra derecha, defiende el modelo neoliberal, sumando una fuerte arenga antiinmigrantes y antimapuche. Conforme Boric, apunta hacia un programa de tilde progresista, lo que otros han llamado "Estado de bienestar", apelando a políticas de atención hacia las minorías. Pero ¿Qué es lo que realmente hay detrás de esta pugna? ¿Qué se disputa en la Chile de 2021?

Nicolás Romero: ¿Qué es lo que realmente está detrás de la pugna entre Kast y Boric? Lo primero es plantear que el candidato ultra derecha, José Antonio Kast, a mi juicio, no corresponde caracterizarlo como un fascista, más bien que con él hay un retorno al pinochetismo. Digamos que no hay fascismo, primero, porque no va a tener mayoría parlamentaria, y segundo, porque no hay una vuelta al Estado. Digamos que el Estado nunca se fue porque en el Chile neoliberal, el capitalismo es súper dependiente, altamente dependiente de los subsidios estatales, entonces él no tiene ningún margen en ese sentido. O sea, no existe un factor estatalista vinculado a la política de Kast, ni corporativista. Entonces no corresponde hablar de fascismo. El otro factor relevante es que existe una participación acotada de solo el 46 por ciento. Entonces tampoco la victoria de Kast, que es bien ajustada (él le gana solo por dos puntos a Boric en la primera vuelta, algo así como 200 mil votos), es porque crece el electorado de la derecha, sino que más bien el electorado de la derecha se mantiene o baja. Lo que ocurre es que hay un trasvasije de la votación de derecha, desde una derecha más tradicional autodenominada liberal, que venía de Piñera, vinculada a facciones empresariales, bueno Piñera es un empresario y todo lo que se deriva de allí se trasvasija en votos hacia el candidato pinochetista, el candidato que dice que defendiende el modelo. Entonces, todos estos factores llevan a plantear de que más que fascismo lo que tenemos es un pinochetismo, y un pinochetismo que no es mayoría en la sociedad chilena, pero que pasó a ser una mayoría relativa en relación al derrumbe de la derecha de la concertación, como del progresismo tradicional.

Por otro lado, Boric no es de izquierda. Boric claramente no es de izquierda en el sentido, propiamente nacionalista, antiimperialista, revolucionario. Su programa no, no considera la nacionalización del litio ni del cobre. Tampoco plantea hacerse cargo del problema de la Fuerza Armada, de que en Chile tenemos una fuerza armada que es un brazo armado de la derecha. Tampoco busca regular a los medios de comunicación. A lo que voy es que detrás del programa de Boric no hay una estrategia de un socialismo democrático, que busque avanzar en conquistas dentro del ámbito estatal, sino que más bien hay una política que no cuestiona los modelos, los patrones de acumulación neoliberal centrales, sino que más bien los mantiene y lo que quiere es avanzar en políticas redistributivas parciales. Llamarle a eso social democracia también es un poco un poco extemporáneo, y aunque así lo intentan plantear ellos, o lo intenta plantear la socialdemocracia europea, aquí no hay políticas que apunten a la reconstrucción de un pacto social que equilibre trabajo y capital, sino que más bien son determinadas políticas sociales parciales, entre ellas aumento del monto de jubilación, que en Chile es muy bajo, aumento del salario mínimo, y otra serie de políticas. Lo que hay en el caso de Boric es un grupo que viene de la generación de las luchas de los estudiantes universitarios del 2011, que ya ingresa la política, y que empiezan como diputados, Giorgio Jackson, Gabriel Boric, y este progresismo, cuando ocurre la revuelta, porque es el eje central desde el cual estoy planteando esta entrevista, es más bien un sector que sin estar en contra de la revuelta, fueron un obstáculo para el desarrollo del movimiento popular. A un mes de iniciada la revuelta se lleva a cabo el Acuerdo por la Paz, que es un acuerdo que suscriban con la derecha, la ultra derecha y la Concertación para salvar a Piñera. Un momento en que Piñera estaba tras las cuerdas podría haber caído el gobierno de Piñera, según muchos analistas, y esto permite un proceso constitucional acotado que implica la regla de los dos tercios, y una forma acotada de desarrollo del poder constituyente. De hecho, no hay poder constituyente originario porque esta convención constitucional se reconoce en su carácter derivado de un acuerdo parlamentario. De ahí también que desde ese momento han practicado una política de alianza hacia la clase política en el poder. Y esa política de alianzas se ha traducido en el proceso acotado de cambio constitucional que hoy está en curso. A su vez, la votación que obtiene Gabriel Boric, es un claro aumento de la votación que había obtenido Beatriz Sánchez, que era la candidata del Frente Amplio en las presidenciales anteriores, y a eso también se suma la votación del Partido Comunista. Que en total reúnen algo así como un millón setecientos mil, o un millón ochocientos mil votos, y ese bloque casi empata con el de Kast. No con la derecha sumada, la derecha sumada es más grande que este otro bloque. Pero lo relevante es que la sumatoria del Frente Amplio, con el apoyo del Partido Comunista, logra ganarle a la candidata de la concertación, que era Yasna Provoste. Entonces, el hecho político relevante es que este nuevo progresismo pasa a constituir un bloque con el viejo progresismo, con el Bacheletismo, la concertación, la democracia cristiana, pero ahora quienes conducen el bloque son ellos. ¿Qué implicancias tiene eso? que en el comando de Gabriel Boric entró todo este mundo, el mundo de la vieja concertación, que son partidos con el Partido Socialista Chileno, que nominalmente es un partido de izquierda, pero que en su accionar es un partido neoliberal. Entonces el eventual gobierno de Gabriel Boric se va a sostener en esa franja tecnocrática, la de la vieja concertación y la de los tecno políticos.

SPNA: La Chile de las revuelta de 2018 y 2019, que tras tanta lucha en las calles, conquistó el proceso constituyente, y sumó en este camino tantas fuerzas, no pareció verse reflejada en las elecciones de la primera vuelta presidencial. Un 25,83% fue el porcentaje de los votos, alcanzados por la coalición Apruebo Dignidad. Con una abstención de más del 53%. Abriéndole el paso a una victoria parcial a las fuerzas de la ultraderecha, que obtuvieron un 27,91% de los votos. ¿Qué pasó con las fuerzas de la izquierda constituyente y el progresismo en Chile?

NR: Para responder a la segunda pregunta me interesa igual aclarar cierta perspectiva, en la diferencia entre progresismo e izquierda. Lo planteo porque en el balance de lo que se llamaron los gobiernos progresistas de la región, progresismo muchas veces se ocupó como un símil de izquierda, y un poco la distinción que ocurre en Chile a partir de la particularidad chilena, lleva a aclarar ese punto, porque aquí el que profundizó el neoliberalismo salvaje que tenemos fue principalmente el progresismo chileno, o sea, la concertación. En el año 94 ocurre con ello la privatización de las sanitarias, o sea, la privatización de los servicios básicos que se entregan a capitales españoles. También ocurre la aprobación de la Ley de Pesca, que es la que le entrega buena parte de la costa a la pesca de arrastre de los grandes buques pesqueros, las navieras japonesas y otras. Y así una serie de políticas de profundización capitalista bien radicales, de privatización de servicios públicos o estatales, como la concesión de carreteras con lagos y la radicalidad de concesionar hasta las cárceles. Más de una cárcel está concesionada. Y eso lo hizo el progresismo. Dicho eso, en el caso chileno, a mí me gusta situar al progresismo de la concertación. Para mí el Frente Amplio es parte del progresismo. De hecho, creo que hay una continuidad muy estrecha entre el proyecto de Bachelet y el proyecto de Revolución Democrática de Gabriel Boris.

Entonces, ¿qué pasó con la izquierda y el movimiento popular? De la fuerza independiente de izquierda y de los movimientos sociales que logran entrar en la Constituyente, hay dos grandes sectores. Un sector que ha sido la llamada “Lista del pueblo”, que es una gran lista tipo movimiento, donde hay identidad popular de izquierda, que tuvo éxito en la Constituyente. Y por otro lado, el sector independiente. Digamos que en conjunto, este campo de lo independiente de izquierda sacó algo así como un millón y medio de votos, y la Lista el pueblo sacó novecientos mil votos. O sea que fueron una fuerza más o menos equivalente con el Frente Amplio, una fuerza grande.

Sin embargo ese campo no se metió directamente en la cuestión presidencial. Si bien ahora ya están apoyando a Boric, no se la jugaron antes por levantar una candidatura presidencial. Entonces hubo una renuncia ahí de intentar conducir políticamente y desde ese campo, la situación nacional. Y ahí, digamos, que hay un derrotero. La paradoja, es que hay un triunfo cultural de la idea de octubre, de la idea de izquierda que vuelve a estar en el centro, pero al mismo tiempo hay una derrota política porque no se logra canalizar, desde la izquierda, desde el movimiento popular, desde los movimientos sociales, la salida del conflicto político. Entonces, frente a ese vacío o esa incapacidad de la izquierda, lo que más bien se impone, es este nuevo progresismo, que diría, va ser como un Bachelet 3.0, o sea, como un tercer gobierno de Bachelet.

SPNA: Algunos análisis apuntan a que además de la campaña de terror en favor del orden y contra la violencia y "el narcotráfico en el sur" impulsada por el gobierno, los empresarios y los grandes medios chilenos; se responsabiliza a la coalición Apruebo Dignidad, de haber legitimado y "salvado" a Piñera, además permitir la subordinación de la convención constituyente a los poderes existentes y, de esa manera alejarse de las urgencias populares. ¿Consideras que esto pudo haber sumado a la decepción y desmoralización en los votantes pro izquierda?

NR: Hay un libro del uruguayo Raúl Zibechi que habla de los movimientos sociales y habla sobre el progresismo, planteando que el progresismo es justamente una estrategia de desarticulación de la política, de los movimientos sociales. No sé, pero creo que es interesante este enfoque para pensar el rol del Frente Amplio en Chile, como un actor que está en la clase política, que toma banderas de transformación, pero que siempre cuando tiene que gobernar, gobierna hacia la derecha, y hacia la derecha me refiero más bien a la concertación. Entonces sí, evidentemente hay una desmovilización, un efecto de decepción a partir del Acuerdo por la paz y después del tema de la imposición de los dos tercios, y como ellos han estado permanentemente en ese marco de alianzas. Divide esto. Divide mucho. Lo que pasa además, es que buena parte de su base electoral no está ahí. Ellos han crecido más bien hacia los electores que han perdido la concertación, entonces es un electorado más conservador. También de clase media, más acomodada. No digo que el electorado de Boric sea solo eso, sin embargo, digo que esas son las fuerzas más pujantes dentro de sus programas, contenidos y sus sensibilidades, yeso sí ha contribuido a la desarticulación. No creo que lo explique completamente, creo que más bien lo que termina explicando la situación, es la incapacidad de las izquierdas de construir una dirección política, correcta para el momento. Y esto tiene que ver más con la fragmentación de las izquierdas, que con la iniciativa del progresismo. Ellos están, dentro del marco de desarrollo de sus políticas.

SPNA: Para el próximo 19 de diciembre está convocada la segunda vuelta electoral presidencial y los ánimos parecen caldeados. ¿Cuál consideras puede ser la forma de reagrupar y sumar el voto del pueblo a favor de sí mismo, a favor de la democracia, y de un Chile sin derecha, sin una nueva versión de la dictadura?

NR: En el escenario de segunda vuelta, lo que ha hecho Boric es que se ha seguido moderando, ha seguido tendiendo un puente hacia el centro. Y esto tiene una racionalidad electoral detrás. Conquistar los votos de la concertación, la democracia cristiana ya le dio el apoyo. Pero creo que el factor que va a ser más decisivo, tiene que ver con lograr movilizar a ese 5 o 6 por ciento que votó por el cambio y la nueva constitución, pero que no votó ahora. Hasta ahora la participación fue de un cuarenta y seis por ciento aproximadamente. Y en esa otra elección votó el 51 por ciento. Entonces uno podría suponer que hay como un 6 por ciento de electorado, que más bien es de izquierda, más bien está a favor de la revuelta de octubre, y que no fue a votar.

Entonces lo que hay que hacer es llegar a ese electorado. Creo que es el cálculo más realista. Hay otros que dicen que hay que llegar al electorado de Franco Parisi, que es un tipo más bien vinculado a la idea de derecha, que se presenta como apolítico, con un perfil empresarial, y sacó setecientos mil votos, fue el tercero más votado. Entonces ha habido todo un tema de cómo llegar al votante Parisi, pero no creo que ese sea el factor decisivo hoy, porque hay un porcentaje del votante Parisi que ya iba a votar por Boric, porque objetivamente Boric en muchas cosas encanta más electorado, porque un electorado que votó por Parisi ahora se siente desprotegido. Y lo que quiere es que haya mejores sueldos, más reivindicaciones, y la derecha no tiene mucho que ofrecerle. Pero Parici parece tener un acuerdo por debajo de la mesa con Kast. Entonces no hay mucho que hacer ahí. Lo que hay que hacer, me parece, es re-encantar a ese público turista. Y ahí el tema es que Boric hace todo lo contrario para convocar a ese público. Entonces, lo que están haciendo las organizaciones de izquierda, es hacer campaña, más que a favor de Boric, en contra de Kast, y en contra de lo inaceptable que sería que luego de una revuelta, vuelva la derecha y vuelva con su peor cara.

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