publicado el: 21 enero 2022 - 23:27

Héroes de Latinoamérica

Augusto Sandino el Gran Revolucionario Nicaragüense

Defensor de la Soberanía, Independencia y Libertad de su País
Augusto Sandino el Gran Revolucionario Nicaragüense

Segundopaso - Augusto Nicolás Calderón Sandino más conocido como Augusto César Sandino, nació el 18 de mayo de 1895 en Niquinohomo, Nicaragua. Fue un patriota y revolucionario nicaragüense, líder de la resistencia contra el ejército de ocupación estadounidense en la primera mitad del siglo XX. También conocido como “El General de Hombres Libres”.

Nació el 18 de mayo de 1895 y fue asesinado el 21 de febrero de 1934. La gesta libertaria de Augusto Sandino ha trascendido las fronteras, transformándose en símbolo de y bandera de los pueblos que luchan contra la opresión y el dominio de fuerzas externas.

Historia de lucha

En el año de 1912, cuando Augusto era joven presenció la primera intervención de las tropas estadounidenses a Nicaragua, en una sublevación liberal-conservadora en contra del presidente Adolfo Díaz, quien estaba apoyado por Estados Unidos.

Sandino viaja a Honduras en 1920 y a Guatemala en 1923, donde trabaja en las plantaciones de la United Fruit. Posteriormente se dirigió a México, allí se relacionó con líderes de diversos grupos sindicalistas, obreros, socialistas y anarquistas. Conoce de las luchas de los trabajadores y de la agresión estadounidense contra México por lograr el dominio de los yacimientos petroleros, así como la Revolución mexicana y las constantes luchas de la clase trabajadora.

De origen muy humilde trabajó como minero en Nicaragua, Honduras y México. En 1926 regresó a su país, ocupado desde 1916 por las tropas estadounidenses que defendían los intereses de las compañías fruteras de Estados Unidos. Optó por defender la autonomía nacional, afectada por el convenios y tratados que entregaban las riquezas al invasor, por lo que decidió unirse a la guerrilla.

Durante seis años Sandino combatió contra las tropas de diferentes gobiernos apoyados por Estados Unidos, al término de los cuales había logrado aglutinar a su alrededor a unos tres mil hombres y se había ganado la admiración popular. Organizado bajo su mando, el grupo insurgente se refugió en las selvas de Nueva Segovia, donde se convirtió en prácticamente invencible.

Tiempo después Estados Unidos retiró sus tropas de Nicaragua en 1925; pero en este mismo año ocurre un golpe de estado efectuado por el general Emiliano Chamorro y tropas estadounidenses regresan a ocupar territorio nicaragüense. Sandino regresa a su país en 1926 con la firme intención de luchar al lado de las tropas liberales para defender la soberanía de Nicaragua.

Sandino comienza una guerra nacional contra los invasores y el gobierno entreguista de José María Moncada. En septiembre de 1927, se constituye el Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. En este año se firma el Acuerdo de Tipitapa, un “acuerdo de paz” que significó la perpetua presencia de las tropas americanas en Nicaragua, este provocó la radicalización de la tendencia liberal que ya existía en el país; es así como Sandino se refugia en las montañas del norte, comandando a un pequeño grupo de hombres, quienes por cinco años aproximadamente se enfrentaron a las tropas americanas y a la Guardia Nacional Nicaragüense.

En 1928 llega Agustín Farabundo Martí revolucionario antiimperialista salvadoreño quien, en su exilio y periplo por la región, se había unido a la Liga Antiimperialista de las Américas, y se involucra en apoyo a la lucha de Nicaragua contra la invasión estadounidense. Farabundo se desempeñó durante un tiempo como secretario de Augusto César Sandino, histórico dirigente popular nicaragüense, y el 4 de mayo de 1929 fue nombrado coronel efectivo del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua. De este modo los destinos de estos dos grandes líderes revolucionarios se cruzaron con la causa común de luchar por la soberanía de los pueblos de América latina ante el embate de ocupación representado por la potencia norteamericana.

Al no lograr derrotar a Sandino, el presidente estadounidense Herbert C. Hoover ordenó la retirada de las tropas desplegadas en Nicaragua, esto provocó que Sandino en 1933 iniciara la negociación con el gobierno de Nicaragua para la deposición de armas y el retorno a la vida civil.

Sin embargo, su prestigio político continuaba siendo una amenaza para los dirigentes del país, por lo cual, tras aceptar una invitación para acudir al palacio presidencial, fue emboscado y asesinado a las once de la noche junto a sus lugartenientes, los generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor por efectivos del batallón que los custodiaba, al mando de Anastasio Somoza jefe de la Guardia Nacional y sobrino del ex presidente José María Moncada.

José Martí, el “Apóstol”

Dos años después, Anastasio Somoza (padre) tomaba las riendas de Nicaragua, quien afirmó que había recibido órdenes del embajador estadounidense Arthur Bliss Lane para matar a Sandino. Con todo, la muerte del líder no significó la desaparición de su movimiento, y su nombre pasó a encarnar la lucha de liberación de Nicaragua. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), alineación política creada en 1962, se constituyó como continuadora del ideario de Sandino y centró sus miras en el derrocamiento de los Somoza mediante la lucha armada, objetivo que lograría muchos años después (en 1979) al forzar la caída del presidente Anastasio Somoza Debayle (hijo)

Las ideas y pensamientos de Sandino son recordados en Nicaragua y el Mundo:

“Mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y nervio de la raza”.

Su lucha por la libertad, la soberanía y la justicia siguen hoy más vigentes que nunca.

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