Camilo Torres Un Sacerdote Revolucionario

Segundopaso - Cada año, en el mes de febrero se conmemora el natalicio y la muerte del sacerdote y sociólogo colombiano Camilo Torres, especialmente en centros académicos y organizaciones populares quienes reivindican la lucha social e igualitaria, los cuales resuenan en varias partes del mundo hasta el día de hoy.

La actividad notoria de Camilo Torres se dio en medio de las condiciones sociales y políticas de la época, caracterizadas internacionalmente, entre otras, por la guerra fría, el triunfo de la revolución cubana, la guerra de Vietnam, la polarización entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, las luchas de independencia de colonias europeas en África, las dictaduras militares en varios países de Latinoamérica y los albores del Concilio Vaticano II. En Colombia se iniciaban los gobiernos del “pacto” del Frente Nacional, las posiciones de la Iglesia Católica eran en extremo rígidas y estaban del lado de quienes ejercieran el poder, preferiblemente de tendencias conservadoras, se vivían los periodos de la violencia partidista que afectaba principalmente a las áreas rurales del país con cuotas de miles de muertes aportadas por los sectores campesinos más desvalidos de la sociedad y era un periodo de gran agitación política en el interior de las universidades

Nació el 3 de febrero de 1929 en la ciudad de Bogotá, en el seno de una familia de las elites colombianas. En 1954 fue ordenado sacerdote católico, tras recibir la influencia de los padres dominicos quienes lo motivaron por la vida religiosa, por lo cual dejó sus estudios de Derecho. Torres estudió Sociología en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, de la cual se graduó en 1958. Terminados sus estudios volvió a Colombia, donde se involucró con las luchas populares. Su opción por las personas empobrecidas lo acercó a imaginarse una iglesia diferente, por eso hoy la Teología de la Liberación -movimiento posterior a la vida de Camilo- lo reconoce como uno de sus pioneros. Desde su vida en el sacerdocio, se abocó a realizar proyectos sociales en las zonas menos desfavorecidas y empobrecidas de Colombia.

Fue nombrado capellán auxiliar de la Universidad Nacional de Colombia. En su labor como sociólogo, colaboró con diversos estudios importantes para Colombia en su época y fue uno de los fundadores de la primera cátedra de Sociología en el continente. Además de sus aportes teóricos trabajó de la mano de otros importantes investigadores sociales. Funda el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), y ejercita la acción social en barrios populares y obreros de Bogotá, Como Capellán universitario fue activo defensor de las reformas revolucionarias que introdujo el Concilio Vaticano II, fue miembro de la Junta directiva con el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) y Decano de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) de Colombia. Fundó y lideró el Frente Unido del Pueblo, uno de los movimientos políticos que ha aglutinado al mayor número de sectores sociales en Colombia.

Pero al Arzobispo de Bogotá, Luis Concha Córdoba (1891-1975), le parece excesivo el activismo del capellán Camilo Torres, y le pide que renuncie a sus actividades en la Universidad Nacional, restringiendo su trabajo a las actividades religiosas. Las presiones de la curia chocaron con la visión revolucionaria y cristiana de Camilo, quien señaló que los cristianos debían sumarse a la lucha revolucionaria. Debido a su compromiso con las comunidades tuvo varios enfrentamientos con la curia de la iglesia católica colombiana.

En 1965 inicia la publicación del Semanario Frente Unido, en cuyo primer número inserta un “Mensaje a los Cristianos” absolutamente significativo:

Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que «no haya autoridad sino de parte de Dios» (S. Pablo, Rom. XIII, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo. Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones sales de las minorías privilegiadas (Bogotá, 1965, pág. 3)

Camilo Torres siempre reconoció que sus mayores realizaciones académicas y sociales se debieron principalmente a los espacios, estudiantes, colegas y demás profesores y personas que encontró en la Universidad Nacional para desarrollar sus actividades, de esta forma fue la encargada de contextualizar, valorar y promulgar su importante legado académico. Recopilar su obra y lo que se ha escrito sobre él, dar a conocer varios documentos y algunos de sus objetos personales, contribuirán a la comprensión de sus valiosos aportes al quehacer docente e investigativo y permitirán dar más elementos para explicar su posición ideológica en el contexto en que se educó y desarrolló sus actividades multifacéticas.

Los aportes de Camilo Torres como sacerdote, sociólogo, académico, político revolucionario abanderado de causas sociales y asesor de políticas públicas, no ha recibido la debida atención de la mayoría de los autores que han escrito sobre el legado de quien fuera uno de los líderes más visibles en Colombia en los años sesenta del siglo pasado. Muchos han centrado las aproximaciones a su vida a sus actividades políticas, destacando casi que exclusivamente la opción final que escogió al hacer parte de la confrontación armada. 

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Su corta pero destacada trayectoria académica ha sido opacada, o al menos subvalorada, por su decisión de trasladar su sacerdocio católico, de la teoría revolucionaria a la práctica guerrillera, uniéndose al Ejército de Liberación Nacional el 15 de febrero de 1966, Camilo Torres Restrepo es asesinado en una emboscada durante la primera acción armada en la que interviene en destacamento del ejército colombiano. Sin embargo, su pensamiento y obra está vigente en su concepción de la sociología y sus propuestas en la época actual, en que los estudios sociales, como él mismo lo señalaba, no son solamente un ejercicio académico sino que se trata de áreas del saber que, por medio de la investigación, aportan a la solución de grandes problemas que afectan al país y a la región.

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