publicado el: 29 abril 2022 - 07:30
Día Mundial de Al Quds: Ni olvido ni perdón sobre los crímenes cometidos contra el pueblo palestino

Segundo Paso para Nuestra América.- La esperanza del fin de la ocupación sionista sobre el pueblo palestino recae directamente en la unidad y solidaridad internacional del propio pueblo musulmán y de los pueblos libres del mundo, al poder ejercer la fuerza que equilibre el escenario político en favor de los derechos territoriales, políticos, sociales y humanos del pueblo palestino, y que durante la conmemoración del Día Mundial del Al Quds concentra la mayor expectativa. No puede haber olvido ni perdón sobre los crímenes cometidos contra el pueblo palestino, es el mensaje permanente y vivo en la conmemoración del Día Mundial de Al Quds, que arriba a 43 años y que fue promovido por el líder revolucionario iraní, Ayatolá Jomeini, desde 1979. América Latina y el Caribe deben permanecer alertas porque los enemigos de Palestina son los mismos enemigos que nos acechan, las amenazas son las mismas, por ello no nos debe parecer tan lejano ni ajeno el sufrimiento de ese heroico pueblo. Lo que ocurre allá pudiera , en cualquier momento, ocurrir en nuestras tierras. Por ello, la solildaridad debe despertar y gritar !Viva Palestina LIbre!

Pido al común de los musulmanes del mundo y a los gobiernos islámicos que se unan para acortarle la mano al invasor y a sus partidarios, e invito al conjunto de los musulmanes del mundo a elegir como “Día de Al-Quds” el último viernes del mes bendito de Ramadán, que es uno de los días del destino y puede ser decisivo para la suerte de los palestinos y proclamar en manifestaciones la solidaridad internacional de los musulmanes en apoyo a los derechos legales del pueblo musulmán

Ruhollah Musavi Jomeini, 7 de agosto del año 1979

Desde la instalación del Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina y la consecuente decisión de partición territorial que anunciaba la división del territorio palestino en cincuenta y cinco por ciento para la conformación de un Estado judío y cuarenta y cinco por ciento para la concreción de un Estado palestino, el conflicto árabe-israelí se ha recrudecido hasta la actualidad afectando dramática y fundamentalmente a la población palestina.

El enclave occidental en territorio árabe que ha significado la invasión y extensión israelí, apoyada por las grandes potencias militares de occidente, principalmente el gobierno de los Estados Unidos, hasta el sol de hoy representa una de las tragedias humanitarias más importantes de lo que Boaventura de Sousa ha denominado “el proyecto colonial moderno”.

La Nakba, o la catástrofe vivida por el pueblo palestino desde la aplicación del plan, la aceptación del Estado de Israel, su posterior declaración de independencia, su arbitrario proceso de colonización, el limbo al que Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha sometido al Estado Palestino hasta la actualidad,  el desplazamiento forzoso del pueblo palestino, su asesinato sistemático, son cuestiones todas que demuestran el régimen arbitrario de apartheid que ha impuesto occidente a través de Israel en los territorios ocupados. Como resalta el escritor chileno, Pablo Jofré Leal:

Una política violatoria de los derechos humanos, crímenes de guerra y lesa humanidad que se catalizó a partir del año 1948, cuando colonos sionistas extranjeros, fundamentalmente europeos, parte de ellos de creencia judía, constituyeron horas antes del fin del mandato británico en Palestina, una entidad que llamaron Israel. Una creación falsaria, basada en mitos fundacionales, punta de lanza de los intereses británicos y estadounidenses en Asia Occidental (HispanTV, 2021).

Por todas estas razones es que desde hace ya 43 años se conmemora el Día Mundial de Al Quds, evento que se realiza cada año en el último viernes del mes sagrado de Ramadán, el noveno mes del calendario islámico y mes de ayuno de los musulmanes. Un mes dedicado a la oración, a la reflexión y la comunidad, considerado como uno de los Cinco Pilares de Islam, y que durante su último viernes celebra la solidaridad del pueblo árabe y mundial con la lucha y la causa palestina.

El Día mundial de Al-Quds, o Día de Jerusalén, fue promovido originalmente desde la República Islámica de Irán por el líder de la revolución iraní, Ayatolá Jomeini, luego de su triunfo sobre la dinastía Pahlaví, caracterizada por el movimiento revolucionario como una fuerza prooccidental y prosionista que jugaba a favor de la penetración colonial occidental sobre el Medio Oriente. Ya durante febrero de 1979, Irán rompe toda relación política y diplomática con Israel, y es el 7 de agosto del mismo año que el Ruhollah Musavi Jomeini lanza el comunicado con la propuesta del Día Mundial de Al – Quds, como política de activismo antisionista del pueblo musulmán:

A lo largo de todos estos años, he advertido a los musulmanes del peligro del ocupante israelí, que estos días ha intensificado sus feroces ataques a los hermanos y hermanas palestinos, y que está bombardeando especialmente las casas de los combatientes palestinos en el Sur del Líbano para aniquilarlos. Pido al común de los musulmanes del mundo y a los gobiernos islámicos que se unan para acortarle la mano al invasor y a sus partidarios, e invito al conjunto de los musulmanes del mundo a elegir como “Día de Al-Quds” el último viernes del mes bendito de Ramadán, que es uno de los días del destino y puede ser decisivo para la suerte de los palestinos y proclamar en manifestaciones la solidaridad internacional de los musulmanes en apoyo a los derechos legales del pueblo musulmán (Ayatolá Jomeini, 1979)

Desde entonces y hasta ahora, la solidaridad del pueblo musulmán y de los pueblos propalestinos se hace manifiesta anualmente en múltiples jornadas y manifestaciones contra la ocupación israelí, en favor de la soberanía del pueblo palestino, que a estas alturas enfrenta una opresión sistemática y una discriminación sin precedentes que incluyen el no reconocimiento formal del Estado Palestino, el asesinato masivo de civiles palestinos, el embargo de tierras por parte de los colonos (incluyendo la ocupación de Jerusalén del Este, Cisjordania Palestina y la Franja de Gaza), el desplazamiento forzoso de miles y miles de familias palestinas, el control de movimientos ciudadanos, el control y negación de servicios públicos para la población palestina, el bloqueo aéreo, terrestre y naval en la franja de Gaza que convierte a esta parte del territorio en “la prisión al aire libre más grande del mundo”, entre otros flagelos no menos dramáticos y graves.

Conmemorar el Día Mundial del Al-Quds, entonces, se convierte en una obligación para todos los ciudadanos y ciudadanas libres del mundo, para las y los revolucionarios, para el propio pueblo de fe musulmana, siendo un día que busca llamar la atención de toda la humanidad en pro del respeto a la autodeterminación del pueblo palestino y de los pueblos del mundo, en pro del respeto al derecho internacional, contra la injerencia occidental, en pro de la memoria y la historia, y en honor a la resistencia y valor del pueblo árabe-palestino.

El crimen de lesa humanidad que representa la ocupación israelí y la omisión de los derechos palestinos dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, confirma que solo la unidad y la solidaridad entre los pueblos musulmanes y los pueblos libres, puede conducir a la liberación completa de Al-Quds, simbólica y reconocida como la ciudad santa y tierra sagrada para las tres principales religiones del mundo: el cristianismo, el judaísmo y el islam, y que en el presente es asediada y ocupada administrativa y militarmente por el régimen sionista, buscando dominarla y convertirla en su capital, ya reconocida así desde 2017 por el imperialismo norteamericano, como parte de la alianza con Israel.

La unidad y la solidaridad entre los pueblos musulmanes y los pueblos libres, puede evitar también  las prácticas ilegales del sionismo que buscan cambiar el estatus legal e histórico de la Sagrada Mezquita de Al-Aqsa ubicada en la ciudad santa, en la que recientemente se llevó a cabo un ataque israelí contra feligreses palestinos durante la celebración del Ramadán en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén del Este ocupada.

La esperanza del fin de la ocupación sionista sobre el pueblo palestino recae entonces directamente en la unidad y solidaridad internacional del propio pueblo musulmán y de los pueblos libres del mundo, al poder ejercer la fuerza que equilibre el escenario político en favor de los derechos territoriales, políticos, sociales y humanos del pueblo palestino, y que durante la conmemoración del Día Mundial del Al-Quds concentra la mayor expectativa. No puede haber olvido ni perdón sobre los crímenes cometidos contra el pueblo palestino, es el mensaje permanente y vivo en la conmemoración del Día Mundial de Al-Quds, que arriba ya a 43 años.

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