Jorge Carrera Andrade y su poema al desposeído

Segundopaso - Poeta ecuatoriano cuya obra se considera la superación del modernismo y la iniciación de las vanguardias en su país (Quito, 1903-1978). Cosmopolita en su formación y en sus planteamientos estéticos, trascendió ampliamente las fronteras locales y ejerció la traducción, el ensayo y la diplomacia con el mismo ahínco con el que cultivó la poesía.

Estudió en la Facultad de Jurisprudencia de Quito, en la de Filosofía y Letras de Barcelona (España) y en la de Aix (Francia). Político y diplomático, fue secretario general del partido socialista ecuatoriano, cónsul de su país en Paita (Perú), El Havre (Francia), Yokohama (Japón) y San Francisco (Estados Unidos); secretario de Embajada en Venezuela, ministro plenipotenciario en Gran Bretaña y delegado permanente del Ecuador ante la UNESCO. Miembro de la Real Academia Ecuatoriana de la Lengua, vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, director de la revista Letras del Ecuador, secretario del Senado y del Congreso, director de la Biblioteca Nacional en Quito. En reconocimiento a su aporte literario, en 1977, el Gobierno le otorga el Premio Nacional Eugenio Espejo.

El contexto social y cultural que lo rodeó fue durante una época que en el Ecuador se presentaba en  circunstancias inéditas, pues las tres primeras décadas del siglo XX se concretizó por los resultados democratizadores de la Revolución Liberal; la intelectualidad se acercaba a formas críticas de interpretación y de participación en la vida social, actitud que tuvo una de sus expresiones ideológicas en el socialismo; los obreros y los campesinos, que empezaban a luchar desde las organizaciones sindicales, encontraron su "bautizo de sangre" en las calles de Guayaquil, donde se produjo la matanza obrera del 15 de noviembre de 1922, dramático acontecimiento que también ha sido interpretado como el verdadero inicio del siglo XX en el Ecuador.

Uno de sus poemas clásicos, “Juan sin Cielo” de acuerdo a la crítica literaria pasa por ser uno de los más representativos y acabados de su obra poética, poema del despojamiento total de las cosas materiales y de la evasión; tal vez la aventura de un viaje ininterrumpido, de una peregrinación que nunca llega a su meta, las grandes preocupaciones del poeta, sus acontecimientos vividos o soñados, a la vez que la crónica del desorden del mundo.

Juan sin Cielo

[Poema - Texto completo.]

Juan me llamo, Juan todos, habitante

de la tierra, más bien su prisionero,

sombra vestida, polvo caminante,

el igual a los otros, Juan Cordero.

Sólo mi mano para cada cosa

-mover la rueda, hallar hondos metales-

mi servidora para asir la rosa

y hacer girar las llaves terrenales.

Mi propiedad labrada en pleno cielo

-un gran lote de nubes era mío-

me pagaba en azul, en paz, en vuelo

y ese cielo en añicos: el rocío.

Mi hacienda era el espacio sin linderos

-oh territorio azul siempre sembrado

de maizales cargados de luceros-

y el rebaño de nubes, mi ganado.

Labradores los pájaros; el día

mi granero de par en par abierto

con mieses y naranjas de alegría,

maduraba el poniente como un huerto.

Mercaderes de espejos, cazadores

de ángeles llegaron con su espada

y, a cambio de mi hacienda -mar de flores-

me dieron abalorios, humo, nada …

Los verdugos de cisnes, monederos

falsos de las palabras, enlutados,

saquearon mis trojes de luceros,

escombros hoy de luna congelados.

Perdí mi granja azul, perdí la altura

-reses de nubes, luz recién sembrada-

¡toda una celestial agricultura

en el vacío espacio sepultada!

Del oro del poniente perdí el plano

-Juan es mi Nombre, Juan desposeído-.

En lugar del rocío hallé el gusano

¡un tesoro de siglos he perdido!

Es sólo un peso azul lo que ha quedado

sobre mis hombros, cúpula de hielo…

Soy Juan y nada más, el desolado

herido universal; soy Juan sin Cielo.

Juan sin Cielo, el desolado, herido universal, es la imagen del hombre contemporáneo que había perdido todas sus posesiones, su tesoro de siglos –o sea sus principios, sus creencias, sus esperanzas– por haber creído en la fuerza y haberse dejado seducir por el nuevo materialismo predicado por los mercaderes de espejos y verdugos de cisnes.

Carrera Andrade había recorrido por varios países de Europa, América, Asia y había contemplado “la soberbia del hombre de Occidente”, lo cual le lleva a comprobar que: “en realidad, el hombre moderno, desposeído y errante en muchos países, había perdido el pasado y el porvenir, había sido desterrado de la eternidad y era tan sólo un ser del presente, un despojo del presente afanoso y fugaz. Despojo del hombre moderno que le inspira este personaje de “Juan sin Cielo” (Claude Lara, Francia)

Respecto a su propia obra, el autor habla de sí mismo: “Intenté simbolizar en un personaje arquetípico, al que llamé Juan sin Cielo, el hombre escéptico y lamentable de nuestros días (…) Juan sin Cielo había perdido el reino paradisíaco de la felicidad y de las creencias sencillas y sufría en su carne las heridas causadas a los otros hombres, porque él era Juan Todos los Hombres”

MT


https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/carrera_andrade.htm

https://www.afese.com/img/revistas/revista59/juansincielo.pdf

https://www.culturaypatrimonio.gob.ec/jorge-carrera-andrade/

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