​​​​​​​Colombia y la nueva era posuribista

Segundo Paso para Nuestra América.- El triunfo de Gustavo Petro y de Francia Márquez en Colombia tiene un alto significado histórico tanto a lo interno de la nación, como en contexto nuestroamericano, pues efectivamente, hace parte de una ola que podríamos caracterizar como el retorno de los gobiernos progresistas. Sin embargo, este período apenas emergente tiene grandes desafíos por delante, uno de los más importantes es la superación de la lógica uribista de la política colombiana, seguido de la superación de las relaciones injerencistas estadounidenses, además de la consecución del propio programa de gobierno. En esta entrevista al historiador, periodista, político, columnista y alto comisionado de Paz (1995-1998), Daniel García Peña, revisaremos los desafíos y perspectivas del primer gobierno de izquierda en Colombia y el inicio del período que ha denominado como “posuribismo”.

Jessica Pernía del Segundo Paso para Nuestra América: Con la dupla Francia Márquez y Gustavo Petro, al que caracterizan como el presidente más votado en la historia de Colombia (si se mide en relación al total de votos, o bien si se mide en relación al total de votantes habilitados), parece iniciar el primer gobierno de izquierda y lo que Ud. mismo ha denominado “el posuribismo”, ¿De qué se trataría este emergente período histórico para Colombia?

Daniel García Peña: El triunfo de Gustavo Petro y Francia Márquez en las elecciones del pasado domingo en Colombia, efectivamente, fue histórico. Es el primer gobierno de izquierda en Colombia, que es mucho más significativo, tomando en cuenta que en los últimos 20 años Colombia venía estando dominada por el proyecto de Uribe Vélez, del uribismo de extrema derecha.

Y por eso la derrota del uribismo es lo que yo he denominado el comienzo del posuribismo, es decir, desde ya nace un nuevo capítulo en la historia política colombiana, en el cual esa extrema derecha deja de ser una fuerza determinante y se abre la posibilidad de iniciar un gobierno basado en las reformas sociales que tanto se requieren desde hace mucho tiempo.

SPNA: El denominado “Gobierno de la vida” al que ha hecho referencia el nuevo presidente en su discurso ganador, parece contradecirse con el llamado paralelo a desarrollar el capitalismo en Colombia, tomando en cuenta el antagonismo en los significados de la vida, y la lógica de muerte que representa el capitalismo. Sin embargo, y tomando en cuenta la compleja realidad dentro de la nación ¿Cómo equilibrar estos opuestos en un gobierno de cambio?

DGP: Cuando Gustavo Petro habla de desarrollar el capitalismo, no contradice su idea de un gobierno de la vida en la medida en que hay diferentes formas de capitalismo.

Hoy en Colombia lo que vemos es un capitalismo claramente de corte neoliberal, con un dominio de sectores adinerados oligárquicos que históricamente han manejado este país. Y lo que se propone es avanzar hacia un capitalismo más social, con una intervención del Estado que garantice los derechos sociales y económicos.

Un gobierno que realmente permita una reforma tributaria progresiva, para que se puedan generar los programas sociales que requiere el país y que efectivamente genere una competencia mucho más equilibrada, favoreciendo la economía productiva por encima del sector financiero.

SPNA: Para nadie es un secreto la estrecha relación que han tenido los diferentes gobiernos estadounidenses y colombianos, que han consolidado convenios y acuerdos en materia energética, antidrogas y de seguridad. Desde el desarrollo del Plan Colombia, hasta la instalación de  bases militares, y el financiamiento al paramilitarismo, estos convenios han dejado dolorosos saldos al pueblo colombiano ¿Es posible revertir estas políticas?

DGP: Creo que las relaciones con Estados Unidos se enmarcan en una nueva realidad. En primer lugar, con la llegada del gobierno de Biden se han introducido unos nuevos aspectos de las relaciones bilaterales.

En la llamada que hizo con el presidente electo, Gustavo Petro, se enfatizaron temas como el cambio climático, temas que tienen que ver con un enfoque distinto del combate al narcotráfico, que fue además lo que se aprobó en el acuerdo de paz de 2016 en el punto cuatro, y que tiene que ver también con la posibilidad de conformar un bloque en América Latina con otros gobiernos progresistas para negociar esta nueva realidad de la geopolítica que se está dando a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Con el caso de Estados Unidos, temas como la migración, temas como la pospandemia y la desigualdad, pues hacen parte de una nueva agenda en la cual se va a continuar manteniendo una relación estrecha entre ambas naciones, pero en términos muy distintos a los que se han manejado durante este gobierno de Duque y los gobiernos anteriores.

SPNA: El panorama político y social en América Latina parece abrirse a una nueva ola progresista de la que muchos han renegado, y a la que otros tantos han apostado. Desde las primeras líneas, revueltas, movilizaciones y estrategias electorales, los pueblos han dejado clara su posición frente a los gobiernos de derecha y centro derecha ¿Qué impacto puede tener para la democracia y la izquierda latinoamericana el triunfo de Petro y Márquez?

DGP: El triunfo de Petro y de Francia en Colombia tiene un alto significado en el contexto latinoamericano. Efectivamente, hace parte de una ola que podríamos decir está retornando con gobiernos progresistas, pero que son entre sí muy diferentes.

En ese sentido, creo que podemos decir que lo que ha planteado Gustavo Petro se asemeja más a lo que ha planteado, por ejemplo, Gabriel Boric en Chile y lo que seguramente va a ser el triunfo de Lula en Brasil, es decir, gobiernos más de centro izquierda que proyectos como el del gobierno del presidente Maduro en Venezuela o del mismo gobierno cubano.

Estamos hablando de todas maneras, en el caso colombiano, de aplicar y desarrollar la Constitución de 1991, que a pesar de que está cumpliendo más de 30 años de su puesta en marcha, pues han sido abandonados muchos de sus preceptos básicos, y es hora de retomar; y por otro lado, retomar también el Acuerdo de Paz firmado en el 2016 entre el Estado colombiano y las FARC, que también fue prácticamente dejado de lado por el gobierno de Duque.

De tal manera que es un gobierno más reformista, pero que en el caso colombiano va significar cambios fundamentales. Pudiendo parecer moderados para otros países de América Latina, pero que en nuestro caso, terminan siendo profundamente revolucionarios.

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