Influencia Cultural en la Gastronomía Latinoamericana

Segundopaso - En Latinoamérica cada pueblo posee sus propias características culinarias. Unas provenientes de la era precolombina y otras traídas por los colonizadores y los emigrantes. Cocina de una tierra que fascina, donde sus elementos comunes no uniforman las propuestas de sus mesas tan celebradas y coloridas.

Latinoamérica donde los ingredientes provienen de diversos productos naturales de cada región, encontramos una gastronomía que se explaya en el uso de los mariscos del Pacífico y del Atlántico, en las carnes de las grandes pampas y llanuras, así como en las frutas y hortalizas de los ricos campos de labranza, la exuberancia y riqueza de las tierras tropicales.

Una Gastronomía propia de cada pueblo nacida de sus raíces, su tradición y sus aportes culturales. Y es que la cocina latinoamericana no es más que el resultado lógico de esa mezcla de elementos étnicos, culturales, sociales. Es una hermosa fusión proveniente de tres continentes, sus vivencias, de costumbres, gustos y productos que generan lo que vienen a ser nuestros fogones: una verdadera explosión de color y sabor.

Influencia de tradición aborigen

La información sobre la cocina de los nativos americanos proviene de una gran variedad de fuentes. Ya que hoy en día conservan un rico cuerpo de alimentos tradicionales, algunos de los cuales se han convertido en un icono de las reuniones familiares y sociales. Se sabe que alimentos como el pan de maíz han sido adoptados en la cocina de los Estados Unidos por grupos de migrantes originarios.

Las técnicas arqueológicas, particularmente en las subdisciplinas de zooarqueología y paleoetnobotánica, han permitido la comprensión de otras prácticas culinarias o alimentos preferidos que no sobrevivieron en el registro histórico escrito. Los principales cultivos que utilizaron los nativos americanos en México y Centroamérica fueron el maíz y los frijoles, que se utilizan en platos contemporáneos como pupusas, tamales, pozole, chuchitos y tortillas de maíz. Los principales cultivos nativos americanos utilizados por los nativos de América del Sur fueron la papa, el maíz y el chuño, utilizados principalmente en platos colombianos, ecuatorianos, peruanos, bolivianos y paraguayos de hoy en día como arepas, papa a la huancaína, humitas, chipa guasu, locro y mucho más.

Influencia africana

Los africanos trajeron y conservaron muchas de sus tradiciones y técnicas culinarias. En épocas de esclavitud se adaptaron a las nuevas circunstancias, pues los terratenientes les daban cortes de carne menos deseados, como paletas y vísceras. En el llamado “menudo”, por ejemplo, ellos desarrollaron una forma de limpiarlos y sazonarlos al gusto. Los africanos esclavizados dieron lugar en forma inconsciente a la transculturación resultado de la fusión de la cultura negras y blancas progenitoras de la idiosincrasia criolla, pese a su condición de esclavos supieron mantener, conservar y recrear sus valores culturales y en la gastronomía también se dio un proceso sincrético que perfiló una cocina fresca, y con un delicioso contraste de sabores. Hay que recordar que junto a los negros viajaron también los granos, las plantas, rectas y técnicas, que representan formas particulares de compartir alimentos en familia u otras formas simbólicas que incluye el arte culinario.

Influencia europea

Los europeos trajeron sus tradiciones culinarias, pero rápidamente adaptaron varias de las frutas y verduras nativas de América a sus propias cocinas. La propia Europa ha sido influenciada por otras culturas, como la de los árabes en España, y por eso su comida ya era una mezcla cultural. La influencia europea para muchas cocinas latinoamericanas proviene principalmente de España, Portugal, Italia y, en menor medida, de Francia, aunque algunas influencias de cocinas tan diversas como la británica, alemana y Europa oriental también son evidentes en cocinas de algunos países como Argentina y Uruguay debido a rezagos de los colonizadores u olas migratorias a partir de las guerras mundiales.

Influencia asiática

Una ola de inmigrantes de Asia, como China y Japón, también influyó en la cocina de Perú y Brasil. Los chinos trajeron consigo sus propias especias y estilos de comida, algo que la gente de América Latina aceptó en sus mesas. No solo eso, sino que varios restaurantes asiáticos también adaptaron muchos estilos de comida latinoamericanos a los suyos. Este caso se puede ver claramente en la chifa peruana. Otros países de América Latina como Uruguay y Argentina han adaptado la cocina armenia y árabe debido a la inmigración masiva de esos países a Argentina y Uruguay.

En los fogones de Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela sobresale el maíz, plátano, yuca o la patata (Papa) hay que verlos protagonizando maravillas gastronómicas. Si se piensa en las carnes de res, los argentinos y uruguayos se llevan los mayores lauros, y allí les siguen los colombianos, los venezolanos y los brasileños con sus famosas churrascarías. Los cabritos y corderos son plato fuerte de muchos países, pero los regiomontanos del norte de México pretenden ser los grandes en ese renglón culinario.

También en México el maíz y los frijoles son elevados en grandes creaciones gastronómicas y los colombianos, sobre todo esas “Bandeja Paisas” tan típicas de las zonas cafeteras de Colombia muestran posibilidades supremas de deleitar con frijoles rojos, carne de res molida, arroz, huevo frito, chorizo, la típica arepita (También muy venezolana) y esas deliciosas tajadas de plátano maduro.

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El plátano muy distinto a lo que se conoce como plátano en las Islas Canarias y la España peninsular, que viene a ser el cambur o banana, es un convidado obligado en varios platos emblemáticos de Colombia donde los tan celebrados patacones (plátano verde frito) llamados tostones en Venezuela, hacen las delicias de aquellos que degustan esa típica creación culinaria.

El Perú también posee una gastronomía muy variada y elaborada. Sale esta tierra inca de la línea de países dependientes de la cultura del maíz y los frijoles, o de la carne como plato repetido, para brindarle al mundo una carta de posibilidades que les ubica entre los grandes de la gastronomía mundial.

En conclusión, al hablar de gastronomía latinoamericana, nos referimos a un mestizaje culinario que constituye un patrimonio cultural de cada pueblo, por lo tanto las naciones latinoamericanas son depositarias de una herencia cultural muy rica que se reflejan en la elaboración de variados platillos típicos que fortalecen el sentido de pertenencia de cada colectivo o comunidad que a través de la historia han conservado el uso de determinados alimentos, sazón, forma de cocción, organización de plato según la ocasión.

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