publicado el: 17 marzo 2020 - 23:19
La justicia y la vaca

SP - Junto a los dos mundos del comunismo y el capitalismo, hay un tercer mundo que el socialismo moral actual se ve influenciado por esta escuela.

Respecto a la justicia social existen opiniones muy diversas. ¿Qué opinan ustedes?; ¿creen como los comunistas, o sea, que toda la gente en la situación y estado que se encuentre, en la forma que actué y con cualquier talento que tenga debe vivir de una misma manera?, o a su juicio ¿la “justicia social” significa que por ejemplo todos deben vestirse de la misma forma y si unos llevan ropas de algodón, otros también deben llevarla, o si algunos llevan ropas de lana, los demás también deben vestirse de la misma forma?; o quizás para usted, ¿todos deben trabajar en la medida de sus capacidades, pero a cada uno le tienen que pagar según sus necesidades?

En base a esto es posible que las capacidades y los talentos de uno sean menores que los de otro, pero este primero por ser de una familia reconocida ¿debe recibir el doble que el otro? Esta forma de interpretar la “justicia de la sociedad”, es meramente “la sociedad”; es decir solo piensa en la sociedad, no en la persona. La persona en esta visión no posee valor ni autenticidad, solo existe la sociedad, la sociedad trabaja y la sociedad también debe gastar.

¿O ustedes, al igual que el sistema capitalista tienen una visión completamente diferente y creen en la autenticidad e independencia completa de la persona en cuanto a lo que gana y gasta?; es decir, hay que dejar el campo abierto para la gente y no limitar la libertad social y política; cada quien debe esforzarse y ver qué ingresos puede alcanzar y gastar esa suma en lo que desee. Entonces ya no le importa a uno si su parte es mayor o menor que la de otros.

Es aquí donde se crea una contradicción entre dos cuestiones importantes: la justicia social, por una parte, y la libertad del individuo, por otra.

Ampliamos el tema y o explicamos en una forma más sencilla: vamos a dar un ejemplo  para el comunismo;  alguien tiene cinco vacas, el gobierno le quita todas esas cinco vacas y a cambio cada mañana le da un recipiente lleno de leche disuelta con agua.

El capitalismo significa que si  uno tiene cinco vacas, puede conservarlas para sí mismo y si su vecino se está muriendo de hambre, ¡no tiene por qué darle ni siquiera un tazón de su leche!

Por otro lado, según el sionismo, si son dueños de cinco vacas, las cinco serán tomadas por el gobierno y después encenderán su establo.

Junto a los dos mundos del comunismo y el capitalismo, hay un tercer mundo llamado “justicia social islámica”, donde el socialismo moral actual se ve influenciado por esta escuela.

Esta tendencia busca preservar la libertad del individuo y, por lo tanto, acepta la propiedad privada en un grado razonable y rechaza la idea de que cualquier propiedad sea explotada, e incluso dice que la justicia social en su primera forma es una forma de opresión, ya que el producto del trabajo de cada cual le pertenece a sí mismo; pero cuando vienen y a la fuerza toman la mitad del producto de la persona, aunque sea porque los gastos de otro son mayores, esto por sí mismo es injusticia.

La explotación en cualquiera de sus formas está mal. Si les han contratado para realizar algún trabajo y luego toman para sí mismos parte de lo que produjeron, les están explotando y eso es injusticia. Pero, si por decisión propia alguien le entrega al otro de sus bienes y de lo que produjo, esto es exactamente un acto humano y crea desarrollo.

El capitalismo está condenado a fomentar la explotación dentro de sí mismo. El capitalismo asigna todo interés al capital siendo esto lo que crea desigualdad.

Así, el lema del islam respecto a la justicia social es: “encontremos una manera de prevenir la explotación por completo sin humillar la personalidad, la voluntad y la libertad de las personas. Esforcémonos para que nosotros mismos, los seres humanos, por lo espiritual y por el dolor humano donemos el excedente de nuestras ganancias a los hermanos necesitados, no que quitemos a la fuerza sus bienes y los entreguemos a otros”.

Esta corriente que su interpretación occidental es el “socialismo moral” es algo que el islam siempre ha tratado de alcanzar, pero el islam, contrario a las escuelas occidentales, ha definido cuidadosamente las soluciones prácticas para llegar a ésta, así como los métodos de implementación en la sociedad, y al expresar la importancia de la producción, de la creación de empleos y del camino para que circulen las riquezas en un sistema económico exitoso, las ha diseñado perfectamente”.

La justicia social en el islam significa que, si tienen cinco vacas, vendan una de ellas y compren un toro, después comiencen con la crianza de ganado y constantemente incrementen el número de vacas y si su vecino indigente y necesitado no tiene una vaca, le da una de ellas.

Narran que el Imam Musa ibn Yafar (la paz sea con él) preguntó a un hombre: “¿qué nivel tiene la medida de hermandad islámica entre vosotros?”

El hombre respondió: “se encuentra en un nivel muy bueno”.

“¿Han alcanzado ese nivel en el que por ejemplo un hermano que un día se vea necesitado, entre en la tienda de su hermano, y tome de su caja la cantidad que necesite, mientras que el dueño del dinero no se molesta?”, preguntó el Imam (P).

“¡No, a ese grado no!”, dijo el hombre.

“Entonces ¿cómo dices que se encuentra en el mejor nivel? El mejor nivel es que mientras las bolsas son dos, la bolsa de cada uno para el otro es como su propia bolsa y viceversa”, dijo el Imam (P).

Si este método se lleva a cabo, entonces se establece la hermandad mencionada que define el islam. El islam busca que las vidas se basen en la fraternidad, no que la fuerza de la ley nos obligue a realizarlo, o que nos lleve a pensar en que “todos debemos recibir una ración del gobierno” tal y como está establecido en los países comunistas que toda la gente es asalariada y recibe su sueldo del gobierno.

Debe haber una participación en la vida material, surgida de la cooperación espiritual de la gente. Primeramente, deberán unirse las almas y después las bolsas, no que las almas se encuentren separadas y que a la fuerza quieran unir las bolsas en una; o quieran vaciar las bolsas a la fuerza y llenar la bolsa del gobierno para que éste entregue a cada cual la medida de su ración.

Por: Maestro Daniel Orlando Vargas

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