Normas prácticas para identificar y fortalecer el poder interno y la voluntad de los jóvenes

SP - Los jóvenes y la juventud se enfrentan siempre a preguntas cotidianas o irregulares que buscan sus respuestas, ya sea para encontrarse a sí mismos, o para responder a los problemas y preguntas de otras personas, lo importante es que la mente activa del joven se ve involucrada en preguntas simples y a veces difíciles sobre sí mismo.

¿Por qué la situación es así para nosotros los jóvenes? ¿Por qué no tengo un buen trabajo? ¿Por qué estudio? ¿Por qué el futuro de algunos de nosotros no está claro? ¿Por qué estoy tan privado y necesitado? ¿Por qué no tengo trabajo?, o si lo tengo ¿por qué no tengo suficiente ingreso?, etc.

Estas son las preguntas que los jóvenes se hacen a sí mismos o entre sí mismos, y tal vez tú también pasaste por esta época. La raíz de la mayoría de estas preguntas puede encontrarse dentro de cada persona, y al encontrar la fuente y la causa de ellas puede hallarse una solución final para cambiarlas o resolverlas.

Aquí hemos tratado de presentar las normas prácticas para identificar y fortalecer el poder interno y la voluntad, para que por medio de éstas el joven pueda tomar medidas necesarias para dominar la situación y hacer que los cambios externos sean favorables.

1. Amista con Dios

Mencionar el nombre y recordar a Dios, otorga al ser humano tranquilidad y seguridad de que bajo su sombra éste gana un poder especial. Según lo que nos explica el Sagrado Corán: «Quienes crean, aquellos cuyos corazones se tranquilicen con el recuerdo de Alá- ¿cómo no van a tranquilizarse los corazones con el recuerdo de Alá?-»[1].

Por supuesto, mencionar a Dios es una bendición que los siervos especiales de Dios tienen, porque cada vez que Lo recuerdan, está claro que primero Él los recordó y Les otorgó la fortuna de hacerlo; y viceversa, aquellos que se apartan de Dios e ignoran Su recuerdo y Su nombre, y durante toda su vida no han estados dispuestos a poner atención a este asunto, sus vidas se enfrentan con numerosos problemas y dificultades que según dice el Sagrado Corán: «…quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida difícil...»[2], entonces ellos andan en busca de la causa de esto en otra parte. Recordar a Dios durante la juventud, puede ser de buena y gran ayuda para recorrer el sendero de la vida.

2. Comienza por ti mismo y lidia contigo mismo

Respecto a este asunto, se cree que el joven debe comenzar consigo mismo. La percepción del hombre de sí mismo y del mundo que lo rodea determinan su camino y propósito. Alguien que se siente y se llama a sí mismo miserable e impotente, no debe esperar que los demás lo ayuden para alcanzar la ventura.

3. Ten un propósito y un programa de vida diario

El carecer de programa y propósito, conduce al joven a la rutina y alguien que cae en la rutina, caerá también en las redes de la depresión y en una sensación de inutilidad en la vida. El resultado de la vida diaria es esto: el hombre, realiza lo que se le presenta, no lo que predijo. Tener un propósito y un programa, hace que el ser humano piense y se esfuerce continuamente siendo su resultado el movimiento, el cambio, el crecimiento, el éxito y el flujo. Quien desconoce qué hacer en las próximas 24 horas se ve obligado a realizar lo que no iba a hacer, pudiendo ocurrir algo contrario a sus deseos y a su voluntad, y naturalmente tendrá un resultado no deseado y no previsto.

4. Haz un cambio en el sistema de tus creencias

El sistema de creencias coloca bajo su influencia a la forma en que nos tratamos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, a la forma de ver, los propósitos, los programas y en general a toda la creación. Entonces, un joven exitoso debe cambiar su sistema de creencias respecto a la creación y al mundo de una manera que se libre del pesimismo, de desvíos, pensamientos devastadores y decepcionantes. Quien sostiene la creencia de que el mundo y todo lo que existe en el Universo vinieron para ayudarlo, su destino será diferente, con aquél que sostiene que el mundo y toda su gente y el Universo, se proponen destruirlo; ya que estos pensamientos no sólo ayudan en la formación de la personalidad y el carácter humano, sino que también influyen para lograr o no lograr superar los problemas.

5. Poseer esperanzas alcanzables y deseos positivos

Tener esperanzas y fantasear mientras no caigan en los extremos y no se hayan alejado de la realidad, pueden ser favorables. La historia pertenece a aquellos que tienen un deseo y una meta. El ser humano que tiene esperanzas y metas desconoce la pobreza. Es posible que por ello la esperanza sea la causa que crea en las personas el movimiento, la motivación y esperanza necesarias para alcanzar una meta y es una fuerza tan poderosa que puede hacer que los seres humanos logren alcanzar sus objetivos y, al igual que el timón de un barco, determinar la dirección del movimiento. La imaginación a veces puede ser la fuente de la conciencia, que a través de ésta puede ver, descubrir, inventar e innovar o crear obras literarias y artísticas. Pero no debe excederse en estas fantasías o crear ilusiones inalcanzables en la mente y debilitar el espíritu del joven.

6. Animar, esforzarse y confiar en uno mismo

Todo puede ser posible con la fuerte voluntad del ser humano y si el ser humano se interesa en algo y se esfuerza constantemente para alcanzarlo, sin duda lo logrará. Según lo que el Sagrado Corán explica: «…y que nada pertenece a la persona excepto aquello por lo que se esfuerza…».[3]

Entonces para encontrar y lograr no hay otra manera más que luchar y querer, y por supuesto en este camino la voluntad también es necesaria. No debe olvidarse que para encontrar y lograr un objetivo no existe otro remedio más que desear y luchar. Claro está que este asunto no debe ser bajo el significado de retractación, pasividad, aceptación permanente, o ser como lo es la comunidad, etc. 

7. Estudiar e investigar y adquirir conocimiento

La búsqueda de la verdad otorga al ser humano conocimiento y perspicacia, y le permite partir, liberarse y tener independencia espiritual. Por supuesto todo esto tiene una condición y esta es hacerse acompañar de las bendiciones divinas que definitivamente en éstas no estarán incluidos todos los siervos y están sujetas al consentimiento divino. Primero, debe tenerse cuidado que la ciencia y las lecciones humanas no provoquen el descarrío. Y segundo, debe tenerse cuidado que el ser humano, no se vuelva un sabio sin práctica que será como una abeja sin miel y un árbol sin fruto. Qué bueno es utilizar la ciencia en una dirección positiva y buena.


[1]- Sura El trueno, 13:28.

[2]- Sura Ta Ha, 20:124.

[3]- Sura La Estrella, 53:39.

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  • Jorge Molina Altamirano 02:48 - 2020/04/12
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    Exelente