publicado el: 15 mayo 2020 - 18:46
Estoy sintiendo tu presencia

Oh Imam Ali (P) estoy sintiendo tu presencia y tu voz y tus palabras susurrar a media voz y soy feliz al comprender que tú legado está vivo con honor.

Por eso hoy mi mundo es: hablar de ti Oh Imam Ali, que diste todo por servir a Dios.

Tus hijos son el milagro del amor que han de vivir eternamente en mi corazón y al despertar recordaré que Dios me ha dado una segunda oportunidad.

El hombre llora por este mundo sin embargo la felicidad está en no someterse a él,  porque no hay casa para que el individuo viva después de la muerte, salvó la que construyó antes de la muerte.

No te sometas a este mundo,  ni a lo que hay dentro de él.

Debes saber que el misericordioso es el creador, sus palacios dorados y su almizcle perfume celestial, el azafrán es su lustroso grafiteado, sobre él sus ríos son yougurt purificado de miel, flujos de vino celestial, dulces canales alabando a Dios en voz alta. Y quién quiera ser dueño de una casa ahí debe construirla con una oración especial en la oscuridad de la noche.

Por eso protege tu alma mientras el tiempo le pone fin a la rudeza.

Primero perfecciona tu alma que es la más pura religión.

Segundo es el intelecto.

Tercero la tolerancia.

Cuarto la generosidad

Quinto servicio a las personas.

Sexto la paciencia.

Séptimo la gentileza.

Octavo agradecer a tu Creador.

Oh Imam Ali, tu asesinato no es simplemente una historia porque aún sigue atravesado corazones y fronteras y en ese suceso pudimos ver corazones que tienden a perder el razonamiento por falta de conocimiento como hasta hoy.

La historia se repite y prevalece para reflexionar.

Él es Ali, el príncipe de los creyentes, pregúntale y serás respondido.

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